Una orden de Bush autorizó en 2004 incursiones secretas en más de 15 países

P. RODRÍGUEZ | WASHINGTON
Actualizado:

La Administración Bush autorizó en la primavera de 2004 a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para actuar contra presuntos terroristas de Al Qaida en cualquier parte del mundo. La autorización secreta -firmada por el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, con el respaldo del presidente Bush- se ha traducido en incursiones militares encubiertas contra objetivos situados dentro de países soberanos a los que Washington no ha declarado formalmente la guerra, como Pakistán en 2006, Somalia en 2006 y 2007, y Siria hace solo dos semanas.

La existencia de esta controvertida Orden Ejecutiva se enmarca dentro de la profunda redefinición de lo que constituyen legítimas medidas de auto-defensa orquestada por la Administración Bush desde la ofensiva terrorista del 11-S. El documento en cuestión, divulgado ayer por «The New York Times», identificaría entre 15 a 20 países en los que Al Qaida habría encontrado santuario o donde sus terroristas estarían operando con especial intensidad.

En virtud de esta orden secreta, se estima que tropas de operaciones del Pentágono han realizado una docena de incursiones clandestinas en países como Siria, Somalia o Pakistán. En la lista no figura Irán, aunque se supone que otras directivas clasificadas han sido emitidas por Washington para multiplicar los esfuerzos de espionaje militar en el país persa, sobre todo en lo relacionado con las ambiciones nucleares de Teherán.

Colaboración con la CIA

Una docena adicional de estas misiones anti-terroristas habrían sido canceladas por no disponerse de información adecuada, problemas burocráticos, exceso de peligros o posibilidad de crear un grave conflicto diplomático. Como ejemplo, se cita un abortado intento a principios del 2005 para infiltrar comandos especializados del Pentágono en territorio de Pakistán con el fin de intentar capturar al egipcio Ayman al-Zawahiri, el lugarteniente de Bin Laden.

Algunas de estas misiones se han llevado a cabo en estrecha colaboración con la Agencia Central de Inteligencia. En algunos casos, responsables de la CIA en su cuartel general a las afueras de Washington han tenido oportunidad de observar en tiempo real estas incursiones gracias a las cámaras de video y sofisticadas conexiones con que cuentan los aviones robotizados del modelo «Predator», que forman parte del arsenal desplegado por Estados Unidos en la lucha contra Al Qaida.