El primer ministro húngaro durante la sesión del Parlamento
El primer ministro húngaro durante la sesión del Parlamento - Reuters

El Gobierno de Orban plantará batalla al Parlamento Europeo en los tribunales

El primer ministro húngaro demandará a la Eurocámara por votar a favor de sancionar a su país

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El primer ministro húngaro, Viktor Orban, anunció ayer que su Gobierno presentará una demanda ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) contra el voto del Parlamento Europeo a favor de sancionar a su país por violación del Estado de derecho. El jefe de la Oficina del primer ministro, Gergely Gulyás, enumeró en una rueda de prensa los pasos violados durante la votación en Estrasburgo y recordó que de acuerdo con el Tratado de Lisboa se requiere de una mayoría de dos tercios para adoptar una resolución y contar también las abstenciones.

Para que la resolución sea aplicable, calcula además, requerirá la aprobación de las cuatro quintas partes del Consejo de la Unión Europea (28 miembros) y solo después de probar que no ha cumplido recomendaciones todavía no emitidas. En la apertura de la sesión parlamentaria, Orban calificó el informe que sirvió de base a la votación de «colección de mentiras» y dijo que es un «ataque porque el pueblo húngaro ha decidido no convertir a Hungría en un país de inmigración». En su discurso, mantuvo que el motivo último por el que la Eurocámara desea sancionar a su Gobierno es la resistencia que ha planteado en Bruselas a la inmigración.

Cumbre en Salzburgo

En su opinión, «Europa se divide en dos partes, una a favor de la inmigración y otra que se opone», lo que le llevó a criticar duramente la propuesta formulada una día antes por la canciller alemana Angela Merkel y apoyada por el jefe del gobierno austriaco Sebastian Kurz. Orban sentenció que el plan para fortalecer Frontex es en realidad «una ofensiva para dejar entrar a los inmigrantes». «Quieren quitarnos las llaves del portón», acusó a los países a favor de ceder competencias a una policía europea fronteriza que podría aumentar en 10.000 efectivos en 2020.

Orban defenderá esta postura en la cumbre informal de jefes de Estado y gobierno de la Unión Europea en Salzburgo. «No renunciaremos al derecho de defender las fronteras, nadie puede quitarnos esto»… «lo que Merkel pretende es enviar mercenarios a las fronteras de Hungría, que después dejarán entrar los inmigrantes». El primer ministro húngaro, que durante los últimos años ha sido el primero en pedir que sea reforzada la seguridad en las fronteras exteriores europeas, reconoce todavía que «es bueno que reforcemos la defensa fronteriza, también es bueno que se ayude a los que no pueden cumplir con esta tarea. Pero no es bueno que Bruselas quiera dirigir la defensa de las fronteras húngaras», precisó.

En el parlamento húngaro, sin embargo, la oposición considera que Orbán trata de tapar con la cortina de humo de las fronteras y la inmigración una deriva totalitaria de su gobierno que es la auténtica razón de las sanciones votadas por la Eurocámara.

Contundente manifestación

Miles de húngaros se manifestaron el domingo en Budapest contra sus políticas y en defensa de los valores europeos, bajo el lema «Defendamos nuestra patria europea». Los partidos de izquierda que convocaron la protesta, el Partido Socialista, la Coalición Democrática y Párbeszéd (Diálogo) querían así «demostrar que Hungría es mucho más que Viktor Orban» y que no comparten los valores del primer ministro. «El que ataca los ultrajes del Gobierno de Orban no ataca a Hungría, sino que defiende los intereses y derechos de los húngaros», afirmaron los organizadores. «Estoy orgulloso de los eurodiputados que han votado a favor del informe», aseguró el líder de Pérbeszéd, Gergely Karácsony y agregó que «Hungría tiene su lugar en la UE».

La tensión pudo apreciarse en declaraciones salidas de tono, como las del ex primer ministro socialdemócrata Ferenc Gyurcsány, que es el líder de la Coalición Democrática y que opinó que «Hungría actualmente está dirigida por un bastardo malcriado».

Mientras Orban da los «pasos legales» anunciados, cuenta con un defensor dispuesto a rebatir la decisión de la Eurocámara. El partido nacionalista y de derecha radical austriaco FPÖ, que forma parte de la coalición de gobierno de Viena junto con los conservadores de Sebastian Kurz, ha exigido ya en Bruselas una revisión jurídica del procedimiento sancionador aprobado el pasado miércoles con 448 a favor y 197 en contra y que, de llegar a sus consecuencias máximas, podría conducir a retirar el derecho de voto de Hungría en el Consejo Europeo. El vicecanciller austriaco y líder del FPÖ, Heinz-Christian Strache, ha declarado que «entiendo bien a Turquía» y ha confiado en que el procedimiento no saldrá adelante porque no se podrá conseguir la mayoría de dos tercios necesaria.