El líder del M5E, Luigi Di Maio, junto a su pareja Virginia Saba
El líder del M5E, Luigi Di Maio, junto a su pareja Virginia Saba - EFE

Optimismo para un Gobierno de izquierdas en Italia entre el M5E y el PD

La clave está en el nombre del «premier», que podría ser nuevamente Conte

RomaActualizado:

Italia podría tener un gobierno presidido nuevamente por el primer ministro dimisionario Giuseppe Conte. En las últimas horas parece abrirse paso esta posibilidad, formándose un ejecutivo de izquierdas entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD), partidos que cuentan con una mayoría parlamentaria. Todo se clarificará en las nuevas consultas que hoy y mañana mantendrá el presidente de la República, Sergio Mattarella, en el Palacio del Quirinal con los partidos, con vistas a la formación de un nuevo gobierno.

En la primera ronda, Mattarella acabó irritado con los líderes políticos, y les dio un ultimátum: les concedió cinco días para que entre hoy y mañana se le dé el nombre de un posible primer ministro al que encargarle la formación de gobierno. Mattarella les había metido prisa y esperaba que ya en la primera ronda de consultas se hubiera hecho claridad sobre la crisis. Pero nada se avanzó y los partidos se presentaron al Palacio del Quirinal sin haber hecho las tareas.

Está siendo un mes loco para la ya desmedida política italiana tras la crisis de Gobierno abierta el pasado día 8 por el líder de la liga, Matteo Salvini. Un obstáculo clave para el acuerdo ha sido el nombre del primer ministro. Desde el inicio de la negociación, el M5E ha sugerido que el nuevo Ejecutivo debe estar presidido por el abogado Giuseppe Conte, una propuesta que rechazó rotundamente el secretario del Partido Democrático (PD), Nicola Zingaretti, por considerar que era necesario que hubiera una discontinuidad en nombres y programa con el Gobierno anterior. Sin embargo, una parte del PD, con el exprimer ministro y exsecretario del partido, Matteo Renzi, apoyó con firmeza la continuidad de Conte y presionaron a Zingaretti para que levantara el veto al «abogado del pueblo», como se autodefinió Conte al inicio de su mandato.

Un paso importante para la clarificación política lo ha dado precisamente Conte, que ha ocupado la jefatura del Gobierno a propuesta del Movimiento 5 Estrellas. Conte ha dicho este fin de semana que «con la Liga ha cerrado una experiencia política que nunca se podrá reabrir», y dio a entender que estaba disponible para presidir el nuevo Gobierno: «Italia tiene necesidad de un gran proyecto reformista, los nombres y las personas son secundarias», dijo Conte.

Salvini, fuera de juego

El jefe político del M5E, Luigi Di Maio, y el secretario del PD, Nicola Zingaretti, se reunieron ayer y el nudo gordiano de la negociación siguió siendo el nombre del primer ministro. Tras el encuentro, el M5E respiraba optimismo: fuentes próximas a los negociadores señalaron que el acuerdo «está próximo». Luego Zingaretti fue más cauto al limitarse a señalar que van por «el camino correcto». Ambos mantuvieron por la noche una nueva reunión en Palacio Chigi, sede de la jefatura del gobierno, con Giuseppe Conte, recién regresado de Biarritz, tras asistir a la cumbre del G7.

Todo indica que al final se llegará al acuerdo de que Giuseppe Conte presida el nuevo Gobierno, opción que aceptará el PD si, a cambio, se le dan en el nuevo ejecutivo carteras importantes como pueden ser las de Economía, Asuntos Exteriores y Justicia. De confirmarse el nombre de Conte, el gran ganador de esta crisis sería Matteo Renzi, que inspiró el acuerdo PD-M5E y presionó a Zingaretti con la fuerza que le da al exalcalde de Florencia el tener el apoyo de la mayoría de los parlamentarios del PD.

Fuera de juego, por ahora, ha quedado el líder de la Liga, Matteo Salvini. La presencia del todavía ministro del Interior, que cuenta con una impresionante maquinaria propagandística conocida como «La Bestia», era constante en las redes sociales y avasalladora en los medios públicos, donde ha colocado a sus fieles. Ahora parece estar desaparecido, aunque se sabe que, en un intento desesperado para no perder el poder, ofreció al vicepresidente Luigi Di Maio ser el primer ministro de un nuevo gobierno de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga. El grave error de Salvini al desencadenar esta crisis le ha hecho perder de golpe cinco puntos en las encuestas.