La fragmentada oposición siria pacta una «hoja de ruta» para la era post-Assad

Los contrarios al régimen tratan de presentarse como alternativa creíble: «Preferimos llegar a un acuerdo ahora para evitar una guerra interna»

corresponsal en estambul Actualizado:

La cumbre de la oposición siria, mantenida durante estos dos últimos días en Estambul a petición de Qatar y Turquía, se ha cerrado con un acuerdo preliminar de unidad y una «hoja de ruta» para el período de transición tras una eventual caída del presidente Bashar Al Assad. «Nos hemos puesto de acuerdo en un Pacto Nacional Sirio. Y estamos de acuerdo en continuar nuestra lucha unidos para que nos devuelvan nuestra libertad y nuestro honor», ha explicado el veterano disidente George Sabra, miembro del Consejo Nacional Sirio.

«Se formará un gobierno de transición tras el derrocamiento del actual gobierno y el régimen. Se ha creado un comité para trabajar en la creación de este gobierno de transición», ha asegurado Sabra, quien también ha indicado que dicho ejecutivo será sometido a referéndum «ante el pueblo sirio».

El propósito de esta cumbre era el de tratar de unificar a la oposición de cara a la reunión del Grupo de Amigos de Siria, que tendrá lugar en Estambul el domingo, y al que también acudirá España. Se espera que algunos de los países promotores, como la propia Turquía, den pasos importantes en favor de los opositores, como reconocer diplomáticamente al Consejo Nacional Sirio. Pero para ello, es necesario que dicha oposición sea creíble.

No obstante, el Consejo Nacional Sirio aparece abiertamente fragmentado, especialmente tras la dimisión de miembros prominentes como Ammar Qurabi o el abogado Haizam El Maleh (el «padrino de los opositores sirios», como lo describió recientemente un activista en conversación con ABC), o la totalidad de los partidos kurdos. Todos ellos han formado sus propias plataformas opositoras.

«Guerra interna»

«Quiero ver al Consejo actuar democráticamente. Hasta ahora, están actuando como el Partido Baaz [de Assad]», ha dicho Maleh. Lo mismo opinan los representantes kurdos, que desde hace meses se quejan de que la corriente general en el Consejo respecto a la cuestión kurda es de «dejarlo para más adelante». «Si no alcanzamos un acuerdo ahora, estos asuntos serán más complicados luego. Tenemos miedo de una guerra interna entre las diferentes facciones sirias, así que preferimos llegar a un acuerdo ahora para evitarlo. Siria tiene que ser para todos los sirios, sin discriminación», asegura Abdulhakim Basar, de la plataforma kurda.

«Vivir en hoteles de cinco estrellas no te da una idea de lo que está pasando», critica un opositor

Más críticos aún se muestras los activistas de base: «Los del Consejo Nacional Sirio son políticos kamikaze. El Consejo está compuesto por gente que piensa más en los cargos que en el pueblo», dice a ABC Omar Kilani, exmiembro del Consejo y enlace con grupos opositores del interior de Siria. «No estoy en contra de la idea de un Consejo Nacional Sirio, sino de mucha de la gente que lo forma ahora. Algunos han estado fuera por más de treinta años, no se acuerdan de lo que es Siria. Y vivir en hoteles de cinco estrellas tampoco te da una idea de lo que está pasando dentro», afirma.

«Por supuesto, el Consejo Nacional Sirio es un representante del pueblo sirio, pero no es el único. Los verdaderos representantes aparecerán sobre el terreno», asegura Kilani.

Condición innegociable

Otra de las dificultades que enfrenta la oposición es el plan de paz presentado por el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, que fue aceptado ayer por el régimen. La propuesta pide la liberación de detenidos políticos, libertad de acceso para periodistas internacionales, de asociación y de manifestación pacífica, y entrada de ayuda humanitaria a las áreas afectadas por los combates. Pero los otros dos puntos propuestos son más conflictivos: el plan exige el cese inmediato de la violencia por ambas partes, y el inicio de un diálogo político entre gobierno y oposición «que satisfaga las aspiraciones y preocupaciones del pueblo sirio».

Basma Kodmani, la portavoz del CNS, ha saludado la iniciativa de paz de Annan, pero ha indicado que la renuncia del presidente Assad es una condición innegociable para la oposición. «No podemos cambiar esta posición porque miles de sirios han muerto por ello», ha dicho Kodmani.

Otros miembros del CNS, simplemente han desestimado la presunta buena voluntad del régimen. «Está tratando de ganar tiempo. Significa más muertes. Está jugando. Cada hora perdemos a cinco personas, así que, realmente, tiempo es vida», aseguró Adib Shishakli a varias agencias internacionales. En diciembre, el gobierno sirio aceptó un plan similar propuesto por la Liga Árabe, que incluía como primera condición la retirada de las tropas de los núcleos urbanos. Siria jamás cumplió con lo pactado. Desde entonces, otros 4.000 civiles han muerto hasta la fecha, según la ONU.