África

La oposición gana unas históricas elecciones en la República Democrática del Congo

El líder Félix Tshisekedi obtendría el 38,47% de los votos, según los resultados provisionales

Actualizado:

Con más de siete millones de votos, el líder opositor Félix Tshisekedi ha ganado las elecciones presidenciales de la República Democrática del Congo celebradas el pasado 30 de diciembre, según los resultados provisionales. Le sigue el ex magnate del petróleo Martin Fayulu con el apoyo del 34.73% del electorado (6.366.732 votos ) y el candidato del gobierno, Emmanuel Shadary, ocuparía la tercera plaza con el 23,77% (4.357.359 votos).

El Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) no cumplió su promesa, una vez más, y anunció los esperados resultados bien entrada la madrugada del jueves. Este nuevo retraso aumentó las sospechas de fraude electoral en un país lleno de cicatrices por la confrontación política y atormentado por la violencia. Los analistas temen que si los candidatos y votantes no aceptan los resultados provisionales se podría poner en riesgo la primera transferencia de poder pacífica en la nación más grande del África subsahariana desde su independencia de Bélgica en 1960. A las 4:30 de la mañana hora local, el principal rival de Tshisekedi, Fayulu, se dirigió a la prensa para decir que el anuncio de la comisión era un «fraude electoral inaceptable».

La comisión tiene previsto anunciar los resultados definitivos de los comicios, que fueron postergados tres veces consecutivas desde 2016, el 15 de enero y el nuevo presidente jurará su cargo tres días después.

El sucesor de Kabila

Felix Tshisekedi, de 55 años, es el presidente del partido de oposición más grande de Congo, la Unión para la Democracia y el Progreso Social (UDPS) e hijo del veterano líder opositor, Etienne Tshisekedi, que murió en Bruselas a los 84 años en 2017. Dicen de él que es un hombre responsable, moderado, no conflictivo y pacífico.

El vencedor provisional se asoció en diciembre con Vital Kamerhe, que obtuvo el tercer puesto en las últimas elecciones de 2011 con su partido Unión por la Nación Congoleña (UNC). Al firmar el acuerdo se acordó que si esta coalición ganaba estos comicios, Tshisekedi elegiría a Kamerhe como su Primer Ministro; a cambio, éste apoyaría al candidato de la UNC en las elecciones presidenciales de 2023.

Antes de que se anunciaran los resultados parciales, fuentes próximas al líder opositor confirmaron contactos entre Tshisekedi y representantes de Kabila para asegurar una transferencia pacífica de poder, aunque la administración del todavía presidente desmintió esta información.

Primera transferencia pacífica

Tshisekedi es el primer líder que llega al poder tras vencer en las urnas desde que lo hiciera el Primer Ministro Patrice Lumumba, quien ganó las primeras elecciones libres en 1959. Sin embargo, el carismático activista congoleño fue derribado por el militar Mobutu Sese Seko tres meses después de ocupar su cargo y fue asesinado cuatro meses más tarde. Mbutu permitió que Joseph Kasavubu presidiera el país hasta 1965 cuando le arrebató el poder. El dictador Mbutu, el primer y único presidente de la República del Zaire (actualmente conocida como RDC), fue derrocado en 1997 por el padre del actual jefe del ejecutivo, Laurent Kabila. El presidente saliente, Joseph Kabila, ha gobernado desde 2001 cuando su progenitor fue asesinado por un guardaespaldas.

Kabila tendría que haber dimitido hace dos años, pero se mantuvo en el poder gracias a una cláusula en la constitución que permite seguir gobernando hasta que se celebren nuevos comicios. Su decisión de seguir en el poder provocó numerosas protestas que fueron brutalmente reprimidas por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Estos enfrentamientos costaron la vida a más de una veintena de personas.

Temor en las calles

Horas antes del anuncio de los resultados, efectivos de la policía antidisturbios fueron desplegados en las inmediaciones de las oficinas centrales de la comisión en la capital del país, Kinshasa, ante el temor de que se repititieran las violentas escenas post-electorales de 2006 y 2011. El amplio despliegue de las fuerzas del orden, provistos de vehículos pesados y cañones de agua, no auguraba nada bueno de acuerdo con los vecinos. Los grupos de activistas animaron a la gente a estar preparada para tomar a las calles si los resultados no reflejaban « la verdad de las urnas». En la misma línea, se pronunció el candidato de la oposición Martin Fayulu el martes quien pidió que los resultados no fueran «maquillados» ni tampoco «negociados».

Internet bloqueado

Al día siguiente de las esperadas y históricas elecciones, Internet fue bloqueado en el país centroafricano en un intento del gobierno por prevenir la especulación en las redes sociales sobre los resultados de la votación. La versión de la administración de Kabila es que había restringido el acceso a Internet para evitar «un levantamiento popular» durante la tensa espera a que los resultados fueran anunciados. Para la oposición la estrategia de la administración de Kabila es un intento de frustrar el activismo. El candidato de oposición Martin Fayulu acusó al gobierno de cortar internet para evitar difundir su « victoria aplastante». Los días previos al anuncio de los resultados, el gobierno también revocó la acreditación a numerosos periodistas extranjeros.

La represión de la administración de Kabila, el retraso de las elecciones y la demora en el anuncio de los resultados, las irregularidades denunciadas por la oposición y la acusación de fraude electoral podría poner en la cuerda floja a uno de los países más inestables de África. El Congo, que sufrió dos guerras en las dos últimas décadas, está sumido en una importante crisis humanitaria. La mayoría de sus 80 millones de habitantes son profundamente pobres a pesar de que el país es rico en recursos naturales como oro, diamantes, cobre, cobalto, uranio y petróleo.