Votantes de O' Connor celebran cuando empiezan a llegar los resultados en Ohio
Votantes de O' Connor celebran cuando empiezan a llegar los resultados en Ohio - Reuters

Ohio, bastión de Trump, apunta un cambio de tendencia electoral

Las primarias indican que los republicanos podrían perder su mayoría legislativa

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Para los republicanos de EE.UU., si las decisivas elecciones legislativas de este otoño fueran un Mundial de fútbol, la de este martes en Ohio sería el partido amistoso que ganas por la mínima contra un equipo inferior y que anticipa que en la gran cita te podrían echar a las primeras de cambio.

Fue una elección fuera de calendario por un escaño en la Cámara de Representantes, debido a que el actual congresista decidió abandonar Washington. Se celebró en un bastión republicano, el 12º distrito de Ohio, que los conservadores no sueltan desde 1983 y donde Donald Trump se impuso con claridad a Hillary Clinton en las presidenciales de 2016 (53% de los votos, frente al 42% de la candidata demócrata).

Contra lo que suele ocurrir en este distrito, el resultado apunta a una victoria muy ajustada para el candidato republicano, Troy Balderson. Al cierre de esta edición, casi 24 horas después de que se cerraran el martes las urnas, su contrincante, el demócrata Danny O’Connor, no había reconocido la derrota por el mínimo margen que les separa. A falta de contabilizar casi 3.500 votos provisionales, la diferencia entre ambos era de poco más de 1.700 votos. Balderson contaba con el 50,2% de los sufragios, mientras que O’Connor se quedaba con el 49,3%. Si la diferencia final entre ambos fuera finalmente de menos de 0,5 puntos, la ley de Ohio establece que habría que hacer un recuento.

Victoria amarga

El resultado es una victoria amarga para los republicanos y un anticipo de las dificultades a las que se enfrentarán en las elecciones de noviembre, donde podrían perder las mayorías que tienen en las dos cámaras del Congreso. Sobre todo, en la Cámara de Representantes, que pone en juego sus 435 escaños y donde los demócratas necesitan capturar 23 de ellos para estar en mayoría. En el Senado, que renueva un tercio de sus escaños, es más complicado que haya un cambio de mayoría, pero no está descartado.

Si en distritos como este en Ohio, de fuerte implantación republicana, los demócratas pueden plantar cara, el vuelco en otoño podría ser fenomenal. El resultado, además, refuerza la tendencia que se ha visto en otras elecciones especiales celebradas en el último año en Arizona, Pensilvania y Alabama, en la que los demócratas han demostrado mucho más empuje.

La victoria pírrica en Ohio se produce a pesar de que los republicanos habían puesto toda la carne en el asador: mucha más financiación electoral, el apoyo del gobernador del estado, John Kasich, y un espaldarazo a última hora de Trump y su entorno en campaña. El presidente de EE.UU. voló a Ohio para apoyar a Balderson en persona en un mitin, poco después de que también acudieran su hijo, Donald Trump Jr., y su vicepresidente, Mike Pence, a otros actos.

La estrechez del margen no evitó que Trump se apuntara la victoria. «Cuando decidí ir a Ohio por Troy Balderson, iba abajo en el voto anticipado por 64 a 36. Después de mi discurso el sábado, hubo un gran cambio», celebró en Twitter el martes por la noche. Ayer, acusó a la prensa de despreciar las victorias republicanas y proclamó que mientras él apoye a candidatos al Senado y a la Cámara de Representantes «ganarán» y que «si encuentra tiempo entre China, Irán, la economía y otras cosas, tendremos una Ola Roja gigante», en referencia al color de su partido.

Representación femenina

La realidad es que el apoyo de Trump a candidatos ha servido más para ganar las primarias de su partido que para ganar elecciones. Quizá es la muestra de una tendencia negativa para los republicanos: Trump es el ‘capo’ del partido y su apoyo es clave para convertirse en candidato, pero, al mismo tiempo, ha movilizado al electorado demócrata e independiente cuando toca ir a las urnas.

Fuera de Ohio, el martes se celebraron primarias en Michigan, Misuri, Kansas y Washington. Los resultados reforzaron otras tendencias en el partido demócrata. La vertiente más izquierdista, nacida de la campaña presidencial de Bernie Sanders, y cristalizada con la victoria inesperada de la socialista Alexandria Ocasio-Cortez en Nueva York, no coge fuelle. Candidatos de esta corriente como Abdul El-Sayed -que pretendía convertirse en Michigan en el primer gobernador musulmán del país- o Cori Bush, en Misuri, perdieron ante candidatos demócratas convencionales. Otra tendencia que se refuerza es el creciente número de mujeres elegidas como candidatas por los demócratas, en especial para el cargo de gobernador: ya son once las que optarán al cargo en noviembre.