May ofrecerá al Parlamento votar un aplazamiento del Brexit si su acuerdo es rechazado

En la Cámara de los Comunes, la «premier» señaló que si para el 12 de marzo no hay consenso sobre el acuerdo, los parlamentarios tendrán la opción de votar al día siguiente si retrasar la salida de Europa

Corresponsal en LondresActualizado:

A pesar de haber negado hasta ayer mismo que iba a pedir una extensión del Brexit, Theresa May, finalmente, ha tenido que ceder y someterá a votación en el Parlamento si finalmente todo el proceso se retrasa más allá del 29 de marzo. Eso si, la «premier» confirmaba que llevará su plan B a la Cámara de los Comunes el 12 de marzo para que sus diputados decidan si lo apoyan o lo rechazan.

En una declaración ante los diputados en la que ha actualizado el estado de las negociaciones con Bruselas, la primera ministra ha señalado que si su propuesta es rechazada entonces el Parlamento votará al día siguiente si quiere o no una salida sin acuerdo del club comunitario. Si esta opción es rechazada por sus señorías, será el 14 de marzo cuando lleve al Parlamento esa posible extensión, que ha confirmado, no podrá ir más allá del mes de junio.

«Si el Gobierno no logra respaldo a su plan el próximo 12 de marzo, presentaremos al día siguiente una nueva moción preguntando a los diputados si están dispuestos a salir de la UE sin un acuerdo. Si rechazan esta posibilidad, presentaremos el día 14 una nueva moción para preguntar a la Cámara si debemos solicitar una extensión breve y limitada del artículo 50», ha asegurado la «premier».

La primera ministra se ha mostrado reacia, sin embargo, a esta posibilidad (ha dejado claro que no la comparte) y afirmaba que no es su intención llevarla a cabo. «Esta Cámara votó activar el artículo 50 y tiene la responsabilidad de cumplir con ello. La credibilidad de nuestra democracia está en juego», explicaba.

May ha sido clara con que esa extensión no podría ir más allá del mes de junio porque, ha advertido, si así fuera Reino Unido debería participar en las elecciones europeas que se celebrarán en mayo. «Qué mensaje daríamos entonces?», se preguntaba May.

Todo después de que tanto miembros de su Gobierno, en particular tres ministros, como decenas de diputados tories amenazaran con rebelarse si la primera ministra no descartaba la opción del no acuerdo.

May tratará ahora de obtener esas garantías que necesita de Bruselas para aprobar su plan en el Parlamento. Si no lo consigue, dejará en manos de la Cámara de los Comunes, el futuro del Brexit, algo que ha querido evitar a toda costa durante todo el proceso y que, no le ha quedado más remedio, tendrá que hacer para controlar a su partido, que se encuentra totalmente dividido.