La OCDE, contra el Brexit: «Es una mala decisión, sorprende que se plantee»

El crecimiento económico británico se ralentizó en el primer trimestre y el Gobierno lo achaca a la incertidumbre del referéndum

Corresponsal en Londres Actualizado: Guardar
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A pesar de que los partidarios del Brexit defienden su causa con tanta elocuencia que se registra un empate en los sondeos, lo cierto es que ningún observador económico de peso apoya que el Reino Unido salga de la UE. La última en sumarse a las advertencias sobre el peligro de dejar Europa es la OCDE. Su secretario general desde 2005, el economista mexicano Ángel Gurría, ha declarado esta mañana en Londres, en una entrevista en BBC Radio, que el Brexit sería «una mala decisión», tan equivocada que «incluso me sorprende que se plantee».

La OCDE cree que salir de la UE sería un error que equivaldría a cargar a los británicos durante años con el equivalente a un nuevo impuesto. Gurría incluso ha concretado. Asegura que los cálculos de su «think-thank» concluyen que en caso de Brexit, hacia el año 2020 el británico tipo estaría perdiendo el equivalente de un mes de salario.

Los dirigentes de la campaña «Leave Europe» ha restado valor a los vaticinios de la OCDE y acusan a la organización de estar al servicio de la UE, debido a que desde 2007 ha contribuido a financiarla con unos 30 millones de euros. Gurría explica de una manera sencilla qué problemas cree que surgirían: el crecimiento sería más bajo y no habría un tratado comercial sustitutorio tan bueno como el que los británicos disfrutan con sus socios europeos. El resultado es que la economía iría peor y los británicos serían más pobres. «El Brexit es un error, un nuevo impuesto que los ciudadanos pagarían durante años». Nigel Farage, el líder de UKIP, el partido nacionalista y populista que tiene la eurofobia como bandera, ha respondido que «el comercio lo decide el mercado, no políticos fracasados».

La advertencia de la OCDE llega tras un goteo constante de vaticinios económicos contrarios al Brexit. El FMI alertó hace dos semanas de que supondría «un shock» para las economías británica y europea. Obama enfureció a los partidarios de salir cuando en su visita oficial de la semana pasada avisó de que en caso de dejar la UE, Gran Bretaña se tendría que poner «a la cola» antes de rubricar un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos. En casa, el Banco de Inglaterra ha concluido que la economía se ralentizaría y los economistas del Ministerio de Hacienda han hecho un estudio que cifra en 5.400 euros el coste por hogar de la ruptura. El Gobierno ha dicho que además subirían las hipotecas y el precio de la cesta de la compra. BCI, la patronal, también es contraria a la salida.

Solo Putin y Le Pen

Los partidarios de seguir en la UE suelen señalar, en tono irónico, pero en cierto modo certero, que la campaña Leave Europe solo cuenta con los apoyos foráneos de Marine Le Pen y Putin.

Hoy se ha conocido también el dato de crecimiento del Reino Unido en el primer trimestre de este año, que es de 0,4%, lo que supone una ralentización respecto al 0,6% del último trimestre de 2015. Se achaca a un peor comportamiento de los sectores de las manufacturas y la construcción, pero el ministro de Economía, George Osborne, lo ha relacionado con la incertidumbre creada por el referéndum: «La buena noticia es que el país todavía está creciendo. Pero hay advertencias ahí de que la amenaza de dejar la UE está pesando ya en nuestra economía. Inversiones y obras se están retrasando y otro grupo de expertos internacionales, la OCDE, han dicho que las familias británicas estarán peor si dejamos la UE».

El Reino Unido, donde la crisis del 2008 golpeó muy fuerte, con nacionalizaciones de bancos incluidas, lleva trece meses seguidos creciendo.