Objetivo soñado: prohibido prohibir

L. DEL SOLLA HABANA. «En diciembre hablé de exceso de prohibiciones y regulaciones, y en las próximas semanas comenzaremos a eliminar las más sencillas». Las palabras de Raúl Castro en su primera

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L. DEL SOL

LA HABANA. «En diciembre hablé de exceso de prohibiciones y regulaciones, y en las próximas semanas comenzaremos a eliminar las más sencillas». Las palabras de Raúl Castro en su primera intervención como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la apertura de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, resucitó las esperanzas de cambio.

Algunos querrían viajar, otros tener dólares sin que les puedan penalizar. Los hay que si pudieran elegir, vivirían en un piso sin extraños pero lo que querría la doctora Regla Yolanda Fonseca es, «recuperar internet y habla de Eliecer Avila, el estudiante que puso entre las cuerdas a Alarcón (presidente de la Asamblea Nacional) al preguntarle porque se había suprimido el acceso a Yahoo o a la página de gmail, por citar dos ejemplos. El chico inquirió, con acierto, si era porque «los servidores estaban fuera del alcance de la seguridad del Estado». Alarcón contestó: «No tengo respuesta. No estaba al tanto» (sic).

La red está prohibida. Pero como internet, son muchos los terrenos vedados. Algunos no por inverosímiles menos ciertos. Por ejemplo, los cubanos no pueden relacionarse, salvo por trabajo, con extranjeros. La disposición, cierto es también, no la respeta nadie.

Ernesto, nombre simulado del limpiacoches de una casa de ejecutivos extranjeros, hace unos años vivía en Cienfuegos, a unos 240 kilómetros de la Habana. Su mujer padece una enfermedad crónica y el matrimonio tuvo que trasladarse a la capital. «El problema es que no podíamos vender la vivienda. Hicimos un trueque pero el Estado nos puso un obstáculo tras otro. Lo hace porque lo que quieren es que te canses y quedarse ellos con la casa».

El caso de Ernesto no es distinto al de muchos otros que conservan los títulos de propiedad previos a la revolución. Finalmente, con mucha suerte, moviendo hilos y echando mano al bolsillo, pudo «resolver» verbo clave en el día a día cubano si alguien quiere sobrevivir, incluso, a Fidel.