La obesidad se abre paso en África
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La obesidad se abre paso en África

Pese a la eterna relación del continente con la hambruna, se estima que entre un 20-50% de las poblaciones urbanas de África Subsahariana cuentan con sobrepeso u obesidad. En Sudáfrica, el índice se dispara hasta el 65%.

NAIROBI Actualizado:

Le propongo un simple ejercicio mental. Cierre los ojos y piense en la salud alimentaria del continente africano. Con casi total seguridad (en caso contrario, repita el experimento) en sus pensamientos se aparecerán decenas de cuerpos famélicos, miradas lánguidas y hambrunas interminables. Olvídese de ellos. El estereotipo no puede ser mayor. Al menos, de cara a la estadística.

Como denuncia Abdhalah K. Ziraba, investigador del Centro de salud poblacional de Kenia, «en la actualidad y según cifras de la Organización Mundial de la Salud, se estima que hasta un 20-50% (dependiendo del país) de las poblaciones urbanas del África Subsahariana cuentan con sobrepeso u obesidad, mientras que para el año 2025, tres cuartas partes de la población mundial serán obesas en los Estados no industrializados».

Para Ziraba, autor del estudio «Overweight and obesity in urban Africa: A problem of the rich or the poor?», solo entre el periodo 1992-2005, el índice de sobrepeso en siete países (Burkina Faso, Ghana, Kenia, Malawi, Níger, Tanzania y Senegal) aumentó en casi un 35%.

En su análisis, se destaca -además- que en estos países el incremento fue mayor entre las clases más pobres (50%) que entre las privilegiadas (7%), así como entre las mujeres sin estudios o primarios (45-50%) que entre las féminas con educación secundaria o superior (esperanzador receso del 10%). Curiosamente, en Kenia, mientras que la obesidad es del 24% para las mujeres y del 13% para los hombres, cerca de un 80% de su población sobrevive con menos de dos dólares al día.

Y en estos años, la situación no parece haber ido a mejor. Según un reciente informe de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad (IASO), solo en Sudáfrica, el 64% de la población (rural y urbana) de raza negra y el 50% de la blanca tienen sobrepeso.

De igual modo, en el «país del arco iris», la incidencia de la diabetes del tipo dos (relacionada con las enfermedades coronarias) se ha incrementado de forma alarmante: Entre el 8 y el 12% de la población negra.

Para Philip James, presidente de la International Obesity Task Force, este auge se debería a dos motivos. Por un lado, ante la creencia popular que vincula riqueza y tamaño. «En otras palabras, cuanto más grande mejor, incluso si es poco saludable», destaca el experto. Por el otro, dada la incipiente tasa de sida en la región (13% en Sudáfrica), un mal reconocido en las clases populares como “enfermedad de adelgazamiento” y que, a ojos del vecino, es mejor esconder entre grasa.

Eso sí, no son los únicos motivos. Como asevera Hans de Ridder, director del Departamento de Biocinética de la Universidad de Northwest, el estilo de vida sedentario, la urbanización, una dieta poco saludable, así como el surgimiento de la generación de internet son fundamentales en este proceso.

«En Sudáfrica, los niños pasan en promedio más de cuatro horas al día viendo televisión»-denuncia el experto- «Mientras que en EE.UU. es más de dos horas. La obesidad infantil es una amenaza para la salud pública».

Aunque, eso sí, a los más de cuatro millones y medio de afectados por la hambruna de Somalia el pasado año, que nadie les hable de televisores.