Obama remata el homenaje a Lincoln jurando sobre su ejemplar de la Biblia

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ANNA GRAU

CORRESPONSAL

NUEVA YORK. Los autoproclamados paralelismos entre la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama y la de Abraham Lincoln culminarán hoy cuando el presidente número 44 de los Estados Unidos jure su cargo sobre la misma Biblia que el presidente número 16 utilizó en 1861. La Biblioteca del Congreso, que la guardaba como oro en paño, la ha cedido para la ocasión y hasta la ha exhibido públicamente. Hacía tiempo que no se peregrinaba tan en masa para ver de cerca una Biblia.

Los organizadores de los fastos de Washington se asombraron del elevado número de voluntarios que se ofrecían para sostener la Biblia mientras Obama juraba sobre ella; se comprende porque esa es la posición más visible junto al presidente en el momento en que éste empieza a serlo. Por eso la suele ocupar la primera dama.

En realidad no hay ninguna obligación de jurar la presidencia sobre la Biblia, pero es costumbre. También es costumbre no jurar sobre la Holy Bible que uno invariablemente se encuentra dentro del cajón de su hotel -no olvidemos que los Obama acamparon en el lujoso hotel Hay-Adams de Washington antes de poder entrar en la residencia de invitados de la Casa Blanca-, sino usar un ejemplar con mayor valor sentimental, familiar o histórico.

Presencia polémica

Que no fue el caso de Lincoln: su propia Biblia estaba ilocalizable dentro de los bultos de su propia mudanza a la Casa Blanca, con lo cual William Thomas Carroll, a la sazón secretario del Tribunal Supremo, tuvo que salir urgentemente a comprarle una. Eligió un primor editado en 1853 por Oxford University Press, forrada en terciopelo borgoña y con hermosos remates dorados, que actualmente ostenta el sello oficial y la firma de Carroll.

Después de que Obama jure tomará la palabra el pastor evangélico californiano Rick Warren, polémico por haberse opuesto al matrimonio homosexual. Su elección no ha sentado muy bien ni al colectivo gay ni al ala más progresista de los seguidores de Obama, a los que se sugiere que hagan zaping, televisivo o real, y pasen directamente al paso siguiente de la ceremonia, cuando canta Aretha Franklin.