Obama plantea 13 exigencias a Netanyahu  y espera respuesta hoy
Una mujer palestina ruega a un soldado israelí que se desbloquee un camino en la antigua ciudad cisjordana de Hebrón / EFE

Obama plantea 13 exigencias a Netanyahu y espera respuesta hoy

LAURA L. CARO | JERUSALÉN
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El hermetismo en Washington sobre la reunión mantenida ayer entre Benjamin Netanyahu y Barack Obama es máximo. No así en Israel, donde los complicados términos en los que se desarrolló la entrevista han dado pie a multitud de filtraciones sobre el supuesto contenido del encuentro, y resucitado una inquietud que se creía superada.

El veredicto es unánime: el presidente de EE.UU. tendió a su homónimo judío una “emboscada” y no sólo para redoblar las presiones, sino para dejar claro que está decidido a ganar “la campaña de Oriente Próximo”, como ha ganado la de la Sanidad.

“La cultura de las mentiras ha terminado”, sentencia hoy el analista Ben Caspit, porque se da por hecho que el inquilino de la Casa Blanca ha puesto a Netanyahu entre la espada y la pared, reclamándole ya medidas inmediatas que conduzcan a negociaciones serias con los palestinos, aún a costa del colapso de la coalición de Gobierno de Israel.

Sin fotos, sin testigos, sin declaración final

De acuerdo con fuentes israelíes, Obama planteó el miércoles un catálogo de 13 exigencias, de las que espera obtener “positiva” respuesta antes de que el mandatario judío abandone hoy Estados Unidos. La lista fue planteada en el curso de aquella entrevista en la que, si hay que atender la reconstrucción que hacen hoy todos los medios en este país, Obama brindó a su interlocutor “el trato reservado al presiente de Guinea Ecuatorial”.

Sin fotos, sin testigos, sin declaración final, las diversas versiones coinciden en que el presidente estadounidense mostró su “profunda desconfianza” con Netanhayu, dejándole tras 90 minutos de encuentro para cenar con su esposa e hijas. “Estaré todavía por aquí, –dicen que le dijo Obama-, si hay alguna novedad, házmelo saber”. El anuncio, sólo horas antes de la entrevista, de que el Ayuntamiento de Jeusalén había aprobado licencias para construir 100 nuevas casas en un barrio árabe de la parte ocupada de la ciudad, al parecer, acabó agravando el desdén de Barack Obama.

Las demandas

De las 13 demandas puestas sobre la mesa han trascendido sólo algunas: primero, que Netanyahu amplíe la actual moratoria impuesta sobre la edificación en Cisjordania más allá de los diez meses previsto y que la haga extensiva a Jerusalén Este. Que libere entre “centenares y un millón de presos” de Al Fatah como gesto de buena voluntad hacia el presidente Mahmmud Abbás. Y, novedad, Obama habría pedido que todas las áreas en territorio ocupado que Israel tiene bajo su control desde el año 2000, estallido de la Segunda Intifada, queden bajo “total responsabilidad” de la Autoridad Nacional Palestina.

Netanyahu, pues, tendrá que decidir entre sus socios ultranacionalistas del Shas o el Israel Beitenu o EE.UU, que es tanto como decir la Comunidad Internacional. La gravedad del desafío ha hecho al primer ministro israelí retrasar su regreso, y ha preferido permanecer unas horas más en Washington, donde está manteniendo consultas desde su despacho en la Embajada israelí. Presumiblemente, antes de volar se reunirá con el enviado de Obama para Oriente Próximo, George Mitchell, quizá ya con alguna respuesta que ofrecer.

En el intervalo, una fuente anónima del principal partido de la oposición, el Kadima liderado por Tzipi Livni, ya ha dicho que la formación estaría dispuesta a unirse al Gobierno si la actual coalición cae y si el primer ministro muestra “sinceras y genuinas” intenciones de avanzar en el proceso de paz, pero no para que Netanyahu “sobreviva”.