Obama ofrece un acuerdo a Rusia para detener juntos a Teherán


Obama ofrece un acuerdo a Rusia para detener juntos a Teherán

PEDRO RODRÍGUEZ | WASHINGTON
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Barack Obama -dentro de una tradición forjada durante la Guerra Fría de contactos directos entre la Casa Blanca y el Kremlin con enormes implicaciones estratégicas- ha solicitado formalmente a Moscú ayuda para poner coto a los inquietantes, persistentes y crecientes esfuerzos de proliferación nuclear protagonizados por el régimen integrista de Irán. Como incentivo para esa deseada cooperación, el nuevo gobierno de Estado Unidos habría llegado a plantear la posibilidad de detener el desarrollo de su programa de defensa antimisiles en Europa del Este.

La oferta de entendimiento ha sido plasmada a través de una carta secreta entregada en mano hace tres semanas al presidente ruso Dimitri Medvédev. La misiva argumenta en términos pragmáticos que Estados Unidos no necesitaría construir un multimillonario sistema de interceptores en la periferia de Rusia -lo cual irrita profundamente a las autoridades de Moscú- si fuera posible detener los actuales esfuerzos de Irán para desarrollar cargas nucleares y misiles balísticos de largo alcance.

Al trascender esta solicitud de cooperación, que tanto recuerda a otros esfuerzos del pasado protagonizados por Kennedy o Reagan, el presidente de Estados Unidos insistió ayer en que su ofrecimiento no debe ser interpretado como un «quid pro quo» o simple intercambio de favores. Según Obama, utilizando la jerga informática aplicada para desbloquear un ordenador, ha llegado el momento de «reinicializar» los vínculos actuales con Rusia para pasar página a la hostilidad acumulada en los últimos años y trabajar por unas relaciones «basadas en el respeto común e intereses mutuos».

La reacción rusa

Obama ha reiterado una vez más que el escudo antimisiles del Pentágono solamente va dirigido contra la amenaza planteada por Irán. Según esa lógica, si se logra reducir el desafío nuclear de Irán, «se reduce la presión, o la necesidad, de un sistema de defensa antimisiles». Pero con la importante matización, según Obama, de que este planteamiento no significa una merma en el compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la seguridad de Polonia, la República Checa u otros miembros de la OTAN.

La divulgación de la carta enviada por la Casa Blanca ha sorprendido a Dimitri Medvédev de visita oficial en España. El presidente ruso confirmó ayer el intercambio de comunicaciones al más alto nivel que a su juicio reflejan «señales positivas» por parte del nuevo gobierno de Estados Unidos. El líder ruso, que podrá verse con Barack Obama en la próxima cumbre del G-20, se ha mostrado dispuesto a negociar el escudo antimisiles pero sin entrar en «regateos» directamente vinculados al programa nuclear de Irán, lo cual a su juicio sería «improductivo».

Este mismo domingo, el almirante Michael Mullen -jefe del Estado Mayor de Estados Unidos- señalaba que Irán dispone ya de suficiente material nuclear como para emprender la construcción de una bomba nuclear gracias a su masivo programa de enriquecimiento de uranio. Según las declaraciones Mullen a la cadena NBC, la perspectiva de un Irán con su propio armamento nuclear plantea un panorama «muy malo para la región y para el mundo».

En esas apreciaciones, el máximo general del Pentágono se ha referido al más reciente informe elaborado por el Organismo Internacional para la Energía Atómica. Según la agencia especializada de la ONU, Irán habría cruzado la frontera de una tonelada de uranio enriquecido. Cantidad considerada por especialistas en armas no convencionales como necesaria para iniciar el desarrollo de una bomba nuclear.

Estos cálculos y declaraciones fueron matizadas después por el secretario de Defensa de Estados Unidos. Según Robert Gates, existe todavía un margen para actuar porque Teherán no se encuentra todavía en disposición de construir una carga nuclear. Según ha insistido el ministro de Defensa heredado de la Administración Bush, existe todavía tiempo para intentar soluciones diplomáticas, sobre todo ante la vulnerabilidad económica de Irán planteada por la caída de los precios del dólar.

Pese a las ofertas de diálogo directo entre Estados Unidos e Irán, Hillary Clinton ha expresado esta semana en Egipto a varios representantes de aliados árabes que el gobierno de Estados Unidos no alberga grandes ilusiones al respecto y permanece con los ojos bien abiertos.