Obama explica la participación de EE.UU. en Libia - REUTERS

Obama: «No nos podemos permitir otro Irak en Libia»

El presidente justifica la intervención contra Gadafi pero descarta implicarse en un forzado cambio de régimen como el de Sadam Husein

WASHINGTON Actualizado:

Ante su primer y cuestionado conflicto armado al frente de la Casa Blanca, Barack Obama se dirigió anoche a sus conciudadanos en hora de máxima audiencia televisiva insistiendo en que el uso de la fuerza militar en Libia se encuentra moralmente justificado, tiene un carácter limitado a la protección de civiles y en ningún caso es comparable a la guerra iniciada por la Administración Bush contra Sadam Husein. Según el líder americano, se ha frenado el "avance mortal" de las fuerzas de Gadafi porque "sabíamos que si esperábamos un día más, la ciudad de Bengasi podría sufrir una masacre que reverberaría por toda la región y mancharía la conciencia del mundo".

Para el premio Nobel de la Paz, el participar en la campaña de Libia era un imperativo moral y una prueba del necesario liderazgo americano en el mundo: "Obviar la responsabilidad de Estados Unidos como líder y -más profundamente- nuestras responsabilidades hacia otros seres humanos bajos esas circunstancias hubiera sido una traición a nosotros mismos. Algunas naciones pueden ser capaces de ignorar las atrocidades de otros países. Estados Unidos de América es diferente. Y como presidente, me niego a esperar a las imágenes de carnicería y fosas comunes antes de pasar a la acción".

Entre las exigencias bipartidistas por parte del Congreso americano de una misión clara, y la impopularidad de una campaña con un respaldo muy por debajo del que en su día tuvieron Afganistán e Irak, Obama ha insistido en los aspectos meritorios de la intervención en Libia, empezando por la existencia de una amplia coalición internacional y un mandato de Naciones Unidas. Además de unas efectivas operaciones militares aliadas que han conseguido detener el avance de las fuerzas de Gadafi, evitar una masacre y establecer una efectiva zona de exclusión aérea. Todo eso en el plazo de tan sólo un mes, ya que como ha recordado el presidente "cuando la gente de Bosnia era brutalizada en los noventa, la comunidad internacional se demoró más de un año en intervenir".

En su discurso, pronunciado desde el campus en Washington de la Universidad Nacional de Defensa, el presidente Obama ha dejado claro también que la intervención en Libia no incluye un cambio de régimen por la fuerza. Con el argumento de que "no nos podemos permitir otro Irak en Libia", en referencia a la ofensiva impulsada por la Administración Bush contra el dictador Sadam Husein bajo acusaciones de poseer armas de destrucción masiva. De acuerdo al actual ocupante del despacho oval, aunque gracias a "extraordinarios sacrificios" ahora existen esperanzas sobre el futuro de Irak "ese cambio de régimen costó ocho años, miles de vidas americanas e iraquíes y casi un billón de dólares".

Con todo, Barack Obama ha repetido su deseo de impulsar a través de medios no militares un final para las cuatro décadas de brutal dictadura en Libia, con un Gadafi capaz de sobrevivir a siete presidentes consecutivos de Estados Unidos. Según Obama, para lograr ese objetivo se utilizará un estricto embargo de armas, el bloqueo de la financiación del dictador y toda la ayuda posible a la oposición. A su juicio, "con el tiempo y espacio que hemos facilitado al pueblo de Libia, ellos serán capaces de determinar su propio destino, y así debe ser".

Reforzar la alianza

Antes de su alocución de media hora, Obama tuvo oportunidad de comunicarse a través de una video-conferencia con el presidente Sarkozy, la canciller Merkel y el primer ministro Cameron. Según la Casa Blanca, los cuatro líderes mantuvieron una "amplia conversación estratégica", con respaldo a la cita diplomática convocada hoy martes en Londres en la que participarán representantes de la oposición libia. Según el presidente de Estados Unidos, ese foro servirá para formular una estrategia de acción política contra el régimen de Gadafi y respaldar una transición democrática.

Altos cargos de la Administración Obama han reconocido que pese a la rápida actuación de la comunidad internacional no es posible anticipar un pronto final a la operación "Odisea del Amanecer", barajándose un calendario de meses tras los primeros diez días de acciones armadas. El gobierno de Estados Unidos también está recalcando que la situación en Libia no es comparable a la de Siria, donde es verdad que el régimen de Damasco está ejerciendo acciones de represión brutales pero no hasta los niveles de atrocidades indiscriminadas atribuidas a Gadafi. Con insistencia en que la Casa Blanca no hace más que actuar de forma limitada y en sintonía con el resto de la comunidad internacional. Para ilustrar esa imagen multilateral, el presidente Obama tiene previsto inaugurar este martes en Nueva York la nueva misión de Estados Unidos ante la ONU.