«El nuevo socialismo del siglo XXI es simple retórica antinorteamericana»

APJulio María Sanguinetti,ex presidente de UruguayPATRICIA GONZÁLEZVALLADOLID. El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti calificó ayer de «alto honor» la concesión del premio Cristóbal

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Julio María Sanguinetti,

ex presidente de Uruguay

PATRICIA GONZÁLEZ

VALLADOLID. El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti calificó ayer de «alto honor» la concesión del premio Cristóbal Gabarrón a la Trayectoria Humana 2007. Un jurado presidido por Ricardo Díez Hochleitner, y compuesto además por el director general de Desarrollo de ABC, Emilio Ybarra Aznar; el presidente de Caja Duero, Julio Fermoso; el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, y el director de la Fundación Tres Culturas, Enrique Ojeda Vila, concedió el galardón al ex mandatario por «su protagonismo principal en la transición a la democracia y en la reconciliación de la sociedad» del país iberoamericano.

-¿Qué le parece el premio?

-Yo entiendo que se está premiando en primer lugar lo que ha sido el éxito de la democratización uruguaya. A mí me tocó la responsabilidad de conducir el gobierno en la primera etapa después de la dictadura. Lo que se está reconociendo es el valor cívico de un país de tradición democrática que en cierto momento se deslizó al autoritarismo. En lo personal es el resultado de una larga prédica en los temas iberoamericanos.

-¿Qué le parece que le denominen que el «Suárez de Iberoamérica»?

-Pues me parece una compañía muy honrosa, ya que Adolfo cumplió un papel muy importante en su momento y a mí me toco uno muy similar, y le diría sin duda que la transición española fue una fuente de inspiración para nosotros.

-¿Cuál debe ser el papel de España en la democratización plena y global de Iberoamérica?

-España ha cumplido una notable labor, Tanto el Rey como los gobiernos de Suárez, Felipe González, Aznar y ahora con Zapatero, han trabajado a favor de la democratización de América Latina. Tenemos la excepción cubana, que desgraciadamente no tiene todavía visos de cambio. Además, tenemos rebrotes populistas generando distorsiones en la vida democrática como Venezuela, Bolivia y en menor medida Ecuador. España siempre ha sido una gran fuente de aliento.

- ¿Qué opina de esos gobiernos populistas?

-Mire, los gobiernos hoy llamados de derechas o de izquierdas tienden hacia el centro. Ni se puede hablar de Calderón y Uribe como gobiernos de derechas, porque son de centro o de centro derecha, ni del gobierno de Lula de izquierdas. El problema es que, aparte de Cuba, estos gobiernos populistas actúan con una legitimidad de origen en vez de hacerlo con una legitimidad de ejercicio. Hoy todavía se aplican viejos rumbos que no responden a las necesidades.

-Volviendo a Castro, ¿cree que su muerte será el fin de la dictadura y el paso a la democracia?

-Hay que ser modestos en las previsiones. Lo que está claro es que la Cuba de Fidel hasta el último minuto va a ser idéntica en sí misma. La Cuba post Fidel será otra Cuba. Cuándo se democratizará es difícil saberlo.

- ¿Qué opina del «nuevo socialismo del siglo XXI»?

-Es un rol puro y nada más que eso. Ni siquiera cabe la comparación de Chávez con Castro. Fidel fue el representante de un enorme poder, el comunista, y Chávez no tiene ese poder detrás. En segundo lugar, Fidel era el representante de una ideología, desde mi punto de vista muy equivocada, pero que tenía una gran repercusión en el mundo. El socialismo del siglo XXI es simplemente retórica antinorteamericana.