El nuevo «enfant terrible»

El nuevo «enfant terrible»

EL PERSONAJE: OLIVIER BESANCENOT LÍDER DE LA IZQUIERDA RADICAL FRANCESA

JUAN PEDRO QUIÑONERO | PARÍS
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Olivier Besancenot, fundador del recién creado Nuevo Partido Anticapitalista en Francia es un líder joven y carismático que se ha convertido en el fantasma que inquieta a los dinosaurios socialistas, comunistas y conservadores del Partido Socialista. «Yo no soy un Le Pen de extrema izquierda. Yo soy un militante revolucionario, consagrado a la destrucción pacífica del capitalismo. Se equivocan quienes dicen que soy el mejor aliado objetivo de Nicolas Sarkozy. La izquierda liberal se pierde sola cuando sigue el camino de la derecha...».

Olivier Besancenot (Levallois-Pérret, 1974), hijo de profesores, licenciado en historia, cartero profesional, se ha convertido con ese lenguaje en el fantasma que inquieta al PS, la estrella emergente de los programas de variedades con «vocación social».

«El Nouveau Parti Anticapitaliste (NPA) que hemos fundado no pactará nunca con el gran capital. Nosotros pedimos una subida masiva del salario mínimo, inmediata; la construcción masiva de pisos para los pobres; el abandono inmediato de la energía nuclear...» repite Besancenot, recordando el principio fundacional del NPA recién fundado, con 9.000 militantes: «Nosotros tenemos una orientación revolucionaria. Hay que fundar otro Estado, controlado por los trabajadores».

Con ese discurso, Besancenot consiguió 1 millón 200.000 votos (4.25 %) en las presidenciales que dieron la victoria Nicolas Sarkozy (2007), para convertirse con relativa rapidez en un personaje más o menos carismático.

Se licenció en historia. Para convertirse pronto en responsable de la comunicación de Alain Krivine, secretario general de la difunta Liga Comunista Revolucionaria (LCR), cuando era eurodiputado. Víctima la familia trostkista de tres o cuatro escisiones, Krivine decidió pasar el testigo a su adjunto. Besancenot abandonó su carrera de burócrata trostkista, encontró a la mujer de su vida y se consagró a la política revolucionaria, sin abandonar su trabajo de cartero en la rica ciudad de Neuilly, donde se gana la vida laboriosamente (unos 1.000 euros mensuales), de lunes a viernes.

Ante la sopa de letras de tres o cuatro partidos trostkistas, el dúo Krivine / Besancenot tuvo la idea genial: enterrar la LCR y crear un nuevo partido, el NPA, cuya política reposa esencialmente en la imagen y retórica de Besancenot: el primer líder de extrema izquierda que pasa regularmente en todas las grandes emisiones de variedades, aportando una nota de color, y entonando la lucha de clases.

Besancenot maquilla la reciedumbre de su discurso político con un look moderno: buen corte de pelo; camisetas blancas sin cuello ni mangas; vaqueros; ademanes líricos... «No quiero saber nada de las difuntas burocracias comunistas. Yo defiendo el socialismo ecológico, feminista, anti globalización, anticapitalista. Estoy con los jóvenes, con los huelguistas que nos dan ejemplo de lo que hay que hacer para acabar con el Estado capitalista».

Fin de la izquierda tradicional

La crisis en curso, a juicio de Besancenot, anuncia el fin de los partidos de izquierda tradicionales (PS y PCF). Y él es el único político profesional que está en todas las manifestaciones de protesta. Su imagen de joven serio, grave, una brizna retórico, pasa bien en los telediarios, a los que aporta una imagen menos convenida que los dinosaurios socialistas, comunistas y conservadores.

Su compañera y madre de su hijo aporta al nuevo líder la imprescindible cobertura «comunicacional». Ella, Stéphanie Chevrier, es directora literaria en una editorial importante. Se trata de una ayuda preciosa: en menos de dos años se han publicado media docena de libros consagrados a su hombre y sus ideas, con las consiguientes entrevistas.

Hay quienes piensan que la ascensión de Olivier Besancenot es pan bendito para Nicolas Sarkozy. De hecho, el presidente de la república también lo piensa, y le habría comentado a François Hollande, ex primer secretario del PS, ex de Ségol_ne Royale: «Durante veinte años, la derecha sufrió de la existencia envenenada de la extrema derecha de Jean-Marie Le Pen. Eso se acabó. Ahora os toca a vosotros sufrir los estragos de Olivier Besancenot».