Nueva querella contra Pinochet por sus cuentas secretas en bancos de EE.UU.

Las cuentas en el Riggs Bank estaban «encubiertas» por operaciones en paraísos fiscales como las Islas Caimán, a nombre de familiares del ex dictador

libio pérez. corresponsal/
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SANTIAGO. Menos de 24 horas después de que el ex dictador chileno Augusto Pinochet fuera sometido a proceso por diez crímenes de la Operación Cóndor, hasta el despacho del juez Sergio Muñoz llegó la petición de la abogada querellante Carmen Hertz para iniciar un nuevo proceso de desafuero contra el ex jefe militar, esta vez por sus millonarias cuentas secretas descubiertas en Estados Unidos.

La jurista presentó un escrito en el que pide al ministro correspondiente que eleve la solicitud a la Corte de Apelaciones de Santiago para quitar la inmunidad que tiene Pinochet como ex gobernante y afronte un juicio por los delitos de fraude al Fisco, evasión de impuestos, cohecho y malversación de caudales públicos. La causa tuvo su origen en Estados Unidos en julio pasado cuando una comisión del Senado que investigaba posibles acciones de lavado de dinero del narcotráfico o el terrorismo encontró fondos de Pinochet por montos de entre cuatro y ocho millones de dólares.

Cuentas bancarias «encubiertas»

Las cuentas en el Riggs Bank estaban «encubiertas» por operaciones en paraísos fiscales como las Islas Caimán, a nombre de familiares de Pinochet e incluso bajo el nombre falso de «Daniel López».

La investigación también constató que hasta hace dos años el propio Pinochet hizo transferencias y giros de sus depósitos, cuando ya había sido declarado incapaz por razones de salud mental de afrontar el juicio por 75 crímenes de la «Caravana de la muerte». Interrogado por el juez de fuero Sergio Muñoz, el ex jefe militar admitió que tenía cuentas en Estados Unidos y que operó con ellas.

Éste fue un dato relevante para la decisión del juez Juan Guzmán Tapia de enjuiciar a Pinochet por la Operación Cóndor y desechar la tesis de que éste está incapacitado mentalmente para enfrentar a los tribunales. Pinochet está disminuido físicamente, admitió el juez, pero su estado mental le permite afrontar el juicio.

La salud de Pinochet ya está instalada como el principal factor del debate político-judicial. De hecho Guzmán aceptó ayer por la mañana que el ex dictador esté bajo arresto domiciliario en su casa de campo de Bucalemu, a unos 120 kilómetros de la capital, como solicitó la defensa del general en retiro y la comandancia del Ejército.

El propio general Juan Emilio Cheyre, actual jefe del Ejército, dijo ayer que está «preocupado» por el estado de salud de Pinochet, aunque se abstuvo de comentar la complicada situación judicial del veterano militar.

La defensa de Pinochet también interpuso un recurso de amparo ante las cortes, lo que fue interpretado por el abogado querellante Eduardo Contreras como un intento por dilatar el juicio. El propio juez Guzmán dijo ayer en tribunales que esperará a que sea resuelto este recurso para decidir la fecha de notificación del procesamiento al propio Pinochet.

Más al sur de Chile, a 193 kilómetros de la capital, un tribunal de Curicó condenó la noche del lunes a 541 días de prisión a Augusto Pinochet Hiriart. El hijo mayor del ex jefe militar fue hallado culpable de recibir especies robadas y de tenencia ilegal de armas. Fue absuelto, en tanto, de otro cargo por falsificación de una matrícula para automóvil.

A inicios de los 90, Pinochet Hiriart apareció como destinatario de tres cheques girados por el Ejército, por unos tres millones de dólares, en concepto de comisiones en la compra de una fábrica de armas por parte de la institución. El hecho dio origen al llamado «caso Pinocheques», que fue cerrado abruptamente en 1994 cuando el Consejo de Defensa del Estado (Fiscalía) pidió su archivo, «por razones de Estado».

Padre e hijo recibieron el lunes contundentes fallos judiciales, pero ahora ya no hay «razones de Estado» que impidan a la Justicia continuar su camino. La normalidad fue resaltada ayer por el propio presidente Ricardo Lagos quien recurrió a su frase favorita: «Las instituciones funcionan y nadie está por sobre la ley».