Alemania revisa su plan de mantener las nucleares
Mapa de las nucleares niponas - EFE

Alemania revisa su plan de mantener las nucleares

Suiza suspende los procedimientos para autorizar nuevas centrales y Merkel sopesa no prolongar su vida

CORRESPONSAL EN BERLÍN Actualizado:

El gobierno alemán ha anunciado la suspensión por tres meses de la ley para la prórroga de la vida de las centrales nucleares y someterá a una revisión exhaustiva y "sin tabús" sus plantas atómicas.

La canciller Angela Merkel y vicecanciller y ministro de Exteriores han informado de la moratoria para una ley, que el año pasado decidió a su vez suspender el apagón nuclear aprobado por el gobierno anterior para 2021, por el que las centrales debían ir cumpliendo su vida hábil hasta un apagón final antes de dicho límite.

La breve moratoria implica que algunas centrales concernidas y cuya vida útil estaba en revisión, tendrán ahora que parar "como consecuencia". El plazo se empleará para llevar a cabo "una discusión sincera y responsable" sobre el tema, ha dicho la jefa de gobierno sin presunción de que la moratoria implique necesariamente una modificación de la ley. Ésta ha sido impopular por suponer una ruptura con la cultura antinuclear alemana de los últimos 30 años.

"Esta moratoria no es un aplazamiento, sino que cambiará las cosas", ha añadido el vicecanciller Guido Westerwelle. La ley aprobada el pasado año por la mayoría gubernativa prorroga hasta un máximo de 14 años la vida útil de las 17 plantas atómicas que operan en Alemania. Con su suspensión, las primeras plantas que podrían dejar de funcionar serían las más antiguas: Neckarwestheim 1, en Baden-Württemberg y Biblis A, en Hesse.

Japón lo ha cambiado todo

Décadas después del movimiento político antinuclear, de raíz alemana, Merkel ha querido revisar tales presupuestos, argumentando las nuevas tecnologías más seguras y, sobre todo, las crecientes necesidades energéticas de la primera potencia industrial de Europa. Pero ahora ha reconocido que la trágica concatenación en Japón "ha cambiado completamente el panorama global" y obliga a un replanteamiento.

"Los accidentes de Japón demuestran que lo que creíamos imposible es posible y los riesgos que considerábamos improbables, no son tan improbables", ha señalado, no sin aclarar que en su opinión la primera economía europea no puede prescindir aún de la energía atómica. Pero ahora sería necesario analizar en detalle la nueva situación para después tomar las decisiones pertinentes.

Las consecuencias de la energía nuclear serían "indiscutibles", ha dicho, "no son sólo para Japón, sino para Europa, Alemania y todo el planeta. Porque todos conformamos el mundo", subrayó. En ese sentido, recalcó que la seguridad tiene "la máxima prioridad" para Alemania, antes que los intereses económicos, "es lo decisivo, hoy aquí y ahora. No se trata de la seguridad en cinco o diez años". Agregó que su país, puntero en la energía eólica e investigaciones alternativas, tiene la responsabilidad de pasar lo antes posible de la energía nuclear a la renovable.

La cuestión de la energía nuclear es una de las más sensibles en Alemania, un país crecido en el terror de la guerra fría y que este año encara un rosario de elecciones regionales de importancia, empezando este mes por uno de los estados precisamente de mayor sensibilidad ecologista como es Baden-Wurttemberg. Desde la catástrofe de Japón vienen multiplicándose las exigencias de la oposición de abandonar defintivamente la energía nuclear.

Suiza aparca sus planes

También otros países centroeuropeos se ven afectados y el debate nuclear en Suiza también ha quedado aparcado temporalmente. La ministra de Energía en Berna, Doris Leuthard, ha anunciado la suspensión de todas las licencias para autorizar nuevas plantas, en un país de 8 millones que cuenta con 5 centrales, en tanto examina la seguridad de las ya existentes. La Inspección Federal de la Seguridad Nuclear analizará las causas exactas del accidente nuclear en Japón y de ahí podría decidirse la revisión de las normas helvéticas en vigor.

El tsunami japonés ha puesto en duda la seguridad de las centrales nucleares