Iglesia parisina de Saint Leu y Saint Gilles, en la calle Saint-Denis.
Iglesia parisina de Saint Leu y Saint Gilles, en la calle Saint-Denis. - J.P.Quiñonero

Notre Dame, la punta del iceberg: En Francia hay 5.000 iglesias amenazadas

El Observatorio de Patrimonio Religioso denuncia que 500 templos corren riesgos físicos graves

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El trágico incendio de la catedral de Notre Dame «solo» es el más espectacular indicio de una crisis de insondable gravedad. Según el Observatorio del patrimonio religioso (OPR), 500 iglesias de Francia corren riesgos físicos graves, y 5.000 se encuentran en penoso estado de conservación.

El OPR lleva muchos años denunciando ese inmenso problema nacional. El Estado es propietario de 87 de las catedrales francesas. Muchas de ellas se encuentran en lamentable estado de conservación. Hace dos años, la jerarquía religiosa deNotre Dame se vio obligada a pedir «socorro» financiero de urgencia, para conseguir los 100 millones de euros que eran necesarios para comenzar una inconclusa renovación de urgencia. Ese dinero llegó de fondos y asociaciones norteamericanas. El Estado y la alcaldía de París estuvieron prácticamente ausentes.

Las alcaldías de toda Francia son responsables de la conservación y renovación de las iglesias. Edouard de Lamaze, presidente del OPR comenta de este modo la situación: «Se trata de un fardo económico importante. Muchos pueblos no tienen los recursos indispensables para afrontar ese problema. En bastantes casos, los alcaldes de deciden vender el edificio de iglesias muy deterioradas».

En París, grandes iglesias y monumentos religiosos, como Saint-Germain-des-Prés o Saint-Eustache, se han visto forzadas a recurrir a la beneficencia y la filantropía privada, a la vista de la «incapacidad» del Estado para cuidar la renovación de esas grandes iglesias, celebérrimas, piezas capitales del patrimonio religioso, histórico y cultural de Francia. Otras iglesias, como la de Saint Leu y Saint Gilles, en la calle Saint-Denis, están «acosadas» por el comercio multicultural del vecindario, cuando la renovación y cuidado es víctima de la falta de recursos económicos.

El deterioro y las amenazas que pesa la degradación en curso de más de 5.000 iglesias coincide con una ola de agresiones y profanaciones que edificios religiosos que oscilan entre el acoso físico y la obscenidad.