El ministro para Asuntos de la UE y Jefe negociador de Turquía, Ömer Çelik
El ministro para Asuntos de la UE y Jefe negociador de Turquía, Ömer Çelik - DE SAN BERNARDO

«No puede haber un Ejército europeo sin Turquía»

El ministro para Asuntos de la UE y Jefe negociador de Turquía, Ömer Çelik, asegura que gracias a su país no ha subido aún más la extrema derecha en las elecciones de Alemania

MADRIDActualizado:

«No puede haber un Ejército europeo sin Turquía». Así de tajante se mostró ayer el ministro para Asuntos de la Unión Europea y Jefe negociador de Turquía, Ömer Çelik, sobre la creación de una fuerza de intervencion europea en 2020, incluida dentro del proyecto de refundacion de la Unión Europea presentada esta semana por el presidente francés, Emmanuel Macron.

«En las alianzas establecidas después de la Segunda Guerra Mundial está habiendo divisiones. Lo hemos visto en el tratado de medio ambiente de París, también en la conversación que mantuvieron la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la OTAN -explica Çcelik-. Dentro de esto se ha debatido muchas veces la creación de un Ejército europeo, pero siempre se ha considerado como un complemento de la OTAN. Ahora, por primera vez se habla de gestionar toda la brigada europea desde una mano. Sin Turquía no se podría hablar de un Ejército europeo. Como no puede haber un Ejército europeo sin Turquía. Ese proyecto no puede tener futuro», aseveró el ministro turco.

«Europa necesitará ser más valiente para realizar las reformas de Macron y colaborar en este aspecto con Turquía»

«Algunos estados consideran a Turquía simplemente como un país, y esto demuestra una mentalidad no muy sana, que no quiere compartir la democracia y el bienestar. Pero sí cuando tiene que mantener la seguridad. Turquía quiere ser un miembro de pleno derecho. El señor Macron tiene otras sugerencias -un presupuesto común europeo, policía europea de fronteras...-, pero no será posible llevarlas a cabo en la situación estática en la que se encuentra Europa. Esta necesitará ser más valiente para realizar estas reformas y colaborar en este aspecto con Turquía. Sin Turquía no se puede hablar de una seguridad europea. No es un pequeño país africano o de los Balcanes, Turquía es un país estratégico», subrayó durante un encuentro con periodistas, tras ofrecer una conferencia, promovida por el think tank Real Instituto Elcano, sobre «El futuro: Europa y las relaciones Turquía-UE».

Pero Turquía no solo tiene ojos para la OTAN -a la que pertenece desde 1952- y la UE -en la que espera ingresar- en materia militar. Así lo demuestra su reciente compra de un sistema de misiles S-400 a Rusia, incompatible con la tecnología de la OTAN, lo que ha levantado ciertas suspicacias. «Nuestras relaciones con Rusia no son una alternativa a la OTAN -matizó-. Somos un miembro importante de ella, y al mismo tiempo compartimos una relación histórica con Rusia. El avance de las relaciones entre Turquía y Rusia no solo es una necesidad, sino que ha tenido resultados positivos. Por ejemplo, gracias a las conversaciones de Astaná hemos podido tener zonas de paz en Siria. En cuanto a la compra de misiles -continúa-, necesitamos un sistema de protección aérea por las amenazas que existen en este sentido y pedimos ofertas a países occidentales y a miembros de la OTAN, pero las que recibimos no nos ayudaban a recibir el transfer de I+D, y no eran muy adecuadas. Nos vieron como un simple consumidor de defensa, por lo tanto hemos firmado el acuerdo con Rusia. Grecia también tiene misiles S-300, y también está en la OTAN. Esta no prohíbe este tipo de adquisiciones». Çelik asegura que su país ha optado por la opción más adecuada ante la situación que se vive en Siria y en Irak. «Lo hubiesemos comprado a un país de la OTAN si nos hubiese dado las mismas condiciones».

Un ingreso lastrado por el golpe de Estado

Pero el objeto de la visita de Çelik a Madrid no era hablar de sus relaciones con Rusia, sino de la situación de las negociaciones para la adhesión de Turquía a la EU, cuestionadas tras las purgas -en el Ejército, en los medios de comunicación, en la judicatura y en la enseñanza- acometidas por el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan como consecuencia del golpe fallido del 15 de julio. Una asonada, «que en buena parte de los países de la UE no se ha entendido, y esto nos perjudica», se lamentó Çelik. «El Gobierno fue bombardeado y el Parlamento Europeo no mostró solidaridad. En su lugar, habló de parar las negociaciones. Cometió un error, y que espero no se produzca el 4 de octubre [cuando se vota en Bruselas la congelación o no de la negociación de adhesión de Turquía]. «La adhesión a la Unión Europea es un proceso técnico que en nuestro caso se ha politizado», denunció ayer Ömer Çelik.

El proceso de adhesión de Turquía a la UE se remonta a 1999, aunque las negociaciones de acceso comenzaron de manera oficial en 2005. Desde entonces se han ido dilatando y enfriado, especialmente desde el golpe de Estado cuando varios miembros pidieron que se congelaran. En la actualidad, dos países -Alemania y Austria- son los que mayor oposición han mostrado a su ingreso. Pero Turquía tiene «paciencia» y continúa ofreciendo argumentos para ser incorporado.

«Turquía ha salvado a la UE de una crisis humanitaria y política con la acogida de tres millones de refugiados»

Frente a una UE, «que no ha sabido dar una solución a la guerra de Siria, resolver la crisis de refugiados, luchar contra el terrorismo ni evitar el ascenso de los extremismos...», el ingreso de Turquía contribuiría, en opinión de Çelik, a paliar algunos de estos problemas. «Ya lo ha hecho en el caso de la crisis de refugiados. Desde el acuerdo firmado en 2016 ha disminuido de 7.000 a 20 0 30 las personas las que llegan al Mediterráneo gracias a las medidas tomadas. Turquía ha salvado de esta manera a la UE de una crisis humanitaria y política -asegura-. Mientras que algunos países europeos pusieron militares y barreras para parar a los refugiados, Turquía abrió las puertas a tres millones de personas». Un gesto que considera ha permitido que la extrema derecha no creciera aún más en Alemania, principal destino de gran parte de las personas que buscan asilo. «Si no hubieramos colaborado, tres millones de refugiados estarían en Europa, y el partido AfD podría haber obtenido entre un 20 o 30% de los votos. Turquía ha salvado de la crisis a la democracia europea. Alemania debería darle las gracias a Turquía, sin ella, el ascenso de la extrema derecha hubiera sido mayor», insistió el ministro turco.

Çelik también recriminó ayer a la UE por «no haber cumplido ninguno de los compromisos que tenía con Turquía tras el acuerdo de marzo de 2016», en el que le prometieron 3.000 millones de euros para asumir el cuidado de los refugiados, de los que tan solo «hemos recibido 810 millones de euros. Nosotros sí hemos cumplido con todo lo pactado», señaló. Sin embargo, esta queja ya fue desmentida por la Comisión Europea en agosto de 2016, cuando el portavoz Alexander Winterstein, aseguró en rueda de prensa que a finales de julio de 2016 había sido movilizada la cantidad de 2.239 millones de euros para apoyar a los refugiados en el marco del acuerdo fimardo entre la UE y Turquía.

Çelik dejó constancia de que la crisis no se ha acabado y que seguirán llegando refugiados de Siria, Irak y Afganistán en el futuro, y en esto, «Turquía juega un papel clave». Asimismo se refirió a otro país que ha sufrido la llegada masiva de refugiados, Grecia, «que se encuentra en dificultades porque no puede asumir a todas personas que llega, y a la que Europa ha dejado sola». Y advirtió que en el futuro esta crisis puede crear nuevas rutas de inmigración en África que afectarán al Mediterráneo occidental y a España, «y puede que también ella se quede sola ante la UE».

Un socio de pleno derecho

«Turquía no es un campo de recogida de refugiados o un actor que lucha contra el terrorismo»

Para resolver las crisis de falta de credibilidad por la que atraviesa la UE, según Çelik, esta se tiene que abrir hacia fuera, salir de su estado actual, y para ello debe apoyar la negociación de acceso de Turquía, y no cerrarle las puertas. «Si quiere mantenerse como un poder global, esto es lo que tiene que hacer. Si las relaciones entre Turquía y la UE avanzan, esta resolverá parte de sus problemas». El ministro para Asuntos de la UE hizo hincapié en que su país desea ser un socio de pleno derecho, y no para temas puntuales: «Turquía no es un campo de recogida de refugiados o un actor que lucha contra el terrorismo. Es un aliado que lucha para la democracia y el bienestar común de todos. Si Europa no ve en ella un aliado es esto último, tampoco se puede ver como un aliado en la crisis de refugiados y contra el terrorismo».

Preguntado sobre si el aumento de los populismos en Europa -Alemania, Francia, Holanda, Austria...- ha perjudicado la negociaciones de acceso de Turquia a la UE, Ömer Çelik señaló que estos ascensos «han demostrado que teníamos razón. El mayor motivo del incremento de populismo es que los partidos de centro-izquierda y centro-derecha en lugar de resistirse a él, lo han incluido en sus discursos. Durante el Brexit avisamos a David Cameron de que no hablara contra Turquía y los inmigrantes, y perdió las elecciones. También le dijimos a Holanda que nos nos utilizara como un elemento de política interna y hemos visto los resultados de las elecciones. Y durante el debate de 90 minutos entre Angela Merkel y Martin Schulz, durante la campaña electoral alemana, hablaron de Turquía y de refugiados durante 60 minutos. Esto les hizo perder votos a ambos. El discurso racista les hace ganar votos a los partidos de siempre. Todo esto dificulta nuestras negociaciones Si se aisla a Turquía se producirá una situación en la que todos perderemos».