Simon Manley - Embajador del Reino Unido en España

No olvidemos su sacrificio

Hace hoy 75 años, a las 7.26 de la mañana, el primer soldado británico alcanzó la playa Gold, en Normandía

Simon Manley
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A las 7.26 de esta mañana es posible que usted, lector, estuviera tomándose un café antes de salir a trabajar. O si no le queda más remedio que ser madrugador, estuviera metido en el coche, esperando que el atasco de hoy no fuera muy pesado. Si tiene suerte, quizá a esa hora normalmente disfrute aún de un rato más de estar en la cama. Hace hoy 75 años, a las 7.26 de la mañana, el primer soldado británico alcanzó la playa Gold, en Normandía, uno de los cientos de miles de soldados británicos, estadounidenses, canadienses y demás aliados que arriesgaron sus vidas para librar a Europa de la tiranía nazi, como hicieron también los soldados rusos y de otros países en el frente oriental. Todos ellos tuvieron un papel decisivo para que hoy podamos vivir en paz y disfrutar de nuestros cafés, atascos y horas de sueño.

Es difícil pensar cómo fue aquello. Hemos visto muchas películas, pero tuvo que ser espantoso. Apenas puedo imaginar el miedo que debían sentir aquellos chicos, muchos de ellos chavales de 19, 20 años, es decir, de la misma edad que mi hija mayor, esperando en los barcos, después de haber pasado una noche horrible cruzando el canal de la Mancha y con la certeza de que muchos encontrarían la muerte.

Y no solo los que saltaron al agua. Miles más participaron en la operación de apoyo desde los barcos, como el padre de un compañero de la embajada, que con 19 años era un guardamarina en el HMS Glasgow, un crucero que lanzó cientos de proyectiles sobre la zona situada tras la playa de Omaha para facilitar el desembarco. Su padre le contó cómo pudo ver a numerosos soldados quietos sobre la playa, atacados por fuego de ametralladora, mortero y artillería, sin poder distinguir si estaban vivos o muertos. A media mañana, los cadáveres comenzaron a llegar flotando junto al barco, dando ya una idea del cruel resultado de aquella operación, en la que murieron más de 4.000 soldados aliados.

La Segunda Guerra Mundial duró todavía un año más. De la destrucción que asoló el continente europeo y de los millones de muertos que causó nació la conciencia de que no podíamos permitir que algo así volviera a repetirse, y se crearon instituciones como la ONU que nos permiten dialogar, entendernos y cooperar. Hoy podemos mandar a nuestros hijos al colegio, podemos ir de vacaciones, podemos pensar en el futuro gracias a ellos, a todos esos soldados a los que no debemos olvidar, que combatieron en un espíritu de camaradería y con un objetivo común.

Que los nombres de Gold, Juno, Sword, Omaha y Utah, y los de aquellos que lucharon y cayeron en aquellas playas del norte de Francia queden por siempre en nuestra memoria. Va por ellos.

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