El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (i), participa en una sesión plenaria en el Parlamento Europeo en Bruselas (Bélgica)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (i), participa en una sesión plenaria en el Parlamento Europeo en Bruselas (Bélgica) - EFE

La UE no cede y se prepara para un Brexit brusco y sin acuerdo

Juncker insiste en que el Tratado de Retirada ya pactado no puede ser renegociado

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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, intervino ayer tarde ante el pleno del Parlamento Europeo para decir que la posición comunitaria no ha cambiado y que la renegociación del Tratado de Retirada del Reino Unido de la UE sigue sin estar en la mesa. Juncker insistió en que la votación de la víspera en la Cámara de los Comunes pidiendo a la primera ministra Theresa May la reapertura de las negociaciones «no cambia las cosas» y que «el Tratado de Retirada no será renegociado». Por tanto, la decisión de la Cámara de los Comunes pidiendo a la primera ministra que vuelva a Bruselas en busca de concesiones, lo que hace en realidad es «aumentar las posibilidades de una salida desordenada del Reino Unido», a pesar de que otro de los acuerdos aprobados en Londres era rechazar un Brexit sin acuerdo.

«El Tratado de Retirada sigue siendo el mejor y único acuerdo posible. La Unión Europea dijo eso en noviembre, lo dijimos en diciembre, lo dijimos tras el primer voto significativo en la Cámara de los Comunes en enero. El debate y votos en la Cámara de los Comunes ayer no cambian eso. El acuerdo de retirada no se renegociará». Las palabras de Juncker y luego del negociador Michel Barnier en el Parlamento Europeo era más o menos lo esperado. Y a pesar del dramatismo que cabría esperar ante una situación como la que se avizora, a dos meses escasos de la fecha de desconexión, la verdad es que el hemiciclo estaba prácticamente vacío, síntoma claro del hastío que produce ya en Bruselas esta recurrente situación en la que los británicos parecen incapaces de salir del laberinto en el que se han sumido. Según Juncker, el Reino Unido todavía no ha definido ni siquiera qué es lo que quiere. «Sabemos que la Cámara de los comunes está en contra de muchas cosas, pero seguimos sin saber qué es lo que si aceptan» dijo. Apenas se habló de la posibilidad de prorrogar esta situación ampliando el plazo del Artículo 50.

Erasmus

Horas antes, la Comisión Europea había aprobado un paquete adicional de medidas de emergencia, «ante el aumento de las posibilidades de que se produzca un Brexit sin acuerdo». Las nuevas medidas hacen referencia a la continuidad de los estudiantes del programa Erasmus+ en el Reino Unido durante lo que queda de curso, la cooperación en materia de seguridad y los elementos presupuestarios que afecten a las pensiones de los europeos que han trabajado en el Reino Unido y viceversa. Las medidas son unilaterales por parte europea y se pondrán en práctica «siempre que el Reino Unido cumpla con sus compromisos presupuestarios y legales» según el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans. Este no es el primer paquete sobre planes de contingencia para el caso de un Brexit sin acuerdo, que dejaría en el aire el pago de unos 40.000 millones de euros, que cubren los compromisos pendientes que ha asumido el Reino Unido .

El histriónico eurofóbico y nacional populista británico, Nigel Farage, contestó asintiendo la tesis de que que El Brexit sin acuerdo está cada vez más cerca «no por lo que pasó ayer, sino por lo que se dice aquí. May cometió un error aceptando el mecanismo de salvaguardia sobre la frontera irlandesa que no sería aceptado por ningún país a no ser que haya sido derrotado en una guerra. Nuestra opinión pública estará muy enfadada de ver que no hay ninguna concesión por parte de Europa» por parte de lo que considera que son «fanáticos burócratas que nadie ha elegido y que humillan a nuestra primera ministra». Este personaje estrafalario consideró que «la única solución es un Brexit sin acuerdo y dos años de continuidad de las actuales condiciones, sin tarifas ni obstáculos, según las reglas de la OMC».

Tal es el fastidio con el que los dirigentes comunitarios siguen esta negociación que el negociador europeo Michel Barnier ni siquiera hizo ayer el esfuerzo de hablar en inglés, como suele en estos casos para que sus palabras sean correctamente interpretadas al otro lado del Canal. Barnier defendió el mecanismo de salvaguardia para evitar una frontera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda como «el corazón de nuestras obligaciones sobre la protección de los consumidores y las empresas. Cuando escucho criticar este mecanismo a algunos que han participado en las negociaciones y que conocen las razones por las que lo hicimos, no entiendo el juego ciego al que se han lanzado». Este mecanismo conocido como «backstop» constituye el principal obstáculo para los británicos. Barnier les advierte que rechazarlo «no hace desaparecer el problema» creado por el Brexit en la frontera irlandesa.