Cartel de advertencia de una instalación petrolífera en el arroyo Nembe, Nigeria
Cartel de advertencia de una instalación petrolífera en el arroyo Nembe, Nigeria - REUTERS

Nigeria, el país del fraude masivo

Ya en marzo, el Gobierno de Abuya anunciaba la baja de casi 24.000 trabajadores «fantasma» que componían su masa laboral. Ahora denuncia que 363.000 empresas afincadas en el país nunca habían pagado impuestos

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En tiempos de «papeles de Panamá» y cuentas «offshore», la ministra de Economía de Nigeria, Kemi Adeosun, ha denunciado que 363.000 empresas afincadas en el país africano nunca habían pagado impuestos.

El agujero económico, ya parcheado en el sistema, fue revelado tras una investigación del Gobierno local y hecho pública durante un foro auspiciado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Para la titular de finanzas, los impuestos son una mina de oro sin explotar en Nigeria (en un Estado cuya economía ha apostado en exceso sobre la carta del petróleo: En la actualidad, Nigeria recibe el 70% de sus ingresos gracias al crudo).

Ya en marzo, el Gobierno de Abuya anunciaba la baja de casi 24.000 trabajadores «fantasma» que componían su masa laboral. La medida se producía después de que una auditoría revelara cómo decenas de miles de dólares se transferían a cuentas bancarias cuyos titulares no eran funcionarios públicos.

Desde su nombramiento el pasado mayo como nuevo presidente de Nigeria, el sendero político de Muhammadu Buhari ha estado marcado por la promesa de acabar con la corrupción.

Ya en agosto el mandatario anunciaba el nombramiento de un comité de siete miembros, la mayoría académicos, para colaborar en la lucha contra esta perversión económica que sufre Nigeria, así como dar un giro al sistema penal.

«Su cometido es aconsejar a la actual Administración en la guerra contra la corrupción yen la implementación de las normas requeridas en el sistema judiciario de Nigeria», confirmó entonces el portavoz presidencial, Femi Adesina, sobre el nuevo comité.

A finales de 1970, Buhari fue nombrado presidente de la Corporación Nacional Nigeriana de Petróleo y sirvió durante dos años como comisionado federal (ministro) para el petróleo y los recursos naturales. Curiosamente, y al contrario que sus rivales, en estos años, los ingresos del crudo no fueron a parar a sus bolsillos.

El paralelismo resulta sonrojante. En febrero de 2014, el gobernador del Banco Central de Nigeria, Lamido Sanusi, acusaba a la compañía nacional del petróleo local —Nigerian National Petroleum Corporation— de saquear de forma sistemática los ingresos del oro negro. Durante una comparecencia ante el comité de finanzas del Senado, Sanusi aseguró que, de 67.000 millones de dólares vendidos de petróleo entre enero de 2012 y julio de 2013, 20.000 millones continúan «perdidos». Sanusi sería finalmente apartado de su cargo.