Acción de Gracias, el negocio de los pavos y los aviones
2011 no ha sido un buen año para los criadores de pavos, con menos beneficios por los altos precios - reuters

Acción de Gracias, el negocio de los pavos y los aviones

Más de 23 millones de estadounidenses vuelan estos días para celebrar con los suyos su festividad más querida y la más cara de los últimos años

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Preparen el relleno para sus pavos, aprovisiónense de comida como para alimentar un regimiento de soldados hambrientos y decoren sus mesas con las mejores galas. Hoy es el cuarto jueves de noviembre, lo que en Estados Unidos es sinónimo de Acción de Gracias: el día en el que los americanos se reúnen con sus familias para celebrar su festividad más querida.

A pesar de que todos y cada uno de los hogares en Estados Unidos conmemora este fecha, la historia de la fiesta sigue siendo un gran misterio para muchos, ya que su celebración es el resultado de diversos hechos históricos, la fusión de varios agradecimientos (unos religiosos, otros políticos), y de retorcer y adaptar el calendario por puro interés económico. Demasiada complicación. Por eso muchos se limitan a contar la historia de cómo en 1621 los peregrinos, un grupo de ingleses que había llegado a la costa de Massachussets un año antes para buscar fortuna, festejaron su primera buena cosecha junto a los nativos americanos que les habían ayudado a cultivar la tierra.

Que el día de Acción de Gracias sea una festividad nacional se debe a la campaña que Sarah Josepha Hale, la autora de «Mary had a little lamb (María tenía un corderito)», mantuvo durante 36 años. Hale comenzó en 1827 a publicar editoriales en diversas revistas y a remitir cartas a gobernadores, senadores, presidentes y cualquier otro político para promover la adopción de esta celebración, ya que hasta entonces solo algunos estados la reconocían en sus calendarios oficiales. Finalmente fue Abraham Lincoln quien prestó atención a su petición en 1863 y fijó la fecha de Acción de Gracias en el último jueves de noviembre. Pero esa no sería la última vez que la fecha sería modificada. Hubo que esperar a 1941 para que el presidente Roosevelt firmara una ley que adelantó los festejos al cuarto jueves de noviembre para aumentar las ventas del pequeño comercio tras la Gran Depresión.

Historia aparte, el día de Acción de Gracias actual tiene dos pilares indiscutibles: el pavo y los desplazamientos de larga distancia.

El pavo es el manjar que no puede faltar en una celebración adecuada de Acción de Gracias. Cualquier mesa que se precie contará con un suculento ejemplar de esta ave, a pesar de que no está demostrado que el pavo fuera uno de los platos que los peregrinos consumieron en 1621. Los criadores de pavos suelen hacer caja gracias a la ocasión, aunque 2011 no ha sido su año. El precio del maíz ha subido tanto que la inversión hecha en la alimentación de los pavos ha repercutido en su precio final, mermando los beneficios.

23 millones de desplazamientos aéreos

Independientemente de lo que haya en la mesa, lo verdaderamente importante de Acción de Gracias es pasarlo en familia. Por ello, estas son las fechas en las que más tráfico aéreo hay en Estados Unidos y en las que hasta el billete más barato de avión alcanza precios prohibitivos. Este año la Asociación Americana de Transporte Aéreo estima que habrá 23,2 millones de pasajeros en el periodo de 12 días que rodea Acción de Gracias. Para aquellos que desean evitar el estrés de los aeropuertos, viajar en coche se presenta como la mejor alternativa, aunque este año será especialmente cara. Y es que el precio de la gasolina ha subido para la ocasión un 4% respecto al precio de 2010 para aprovechar el aumento de la demanda previsto.

Con tanto gasto habrá que dar las gracias con razón si al final del día toda la familia está unida y no ha habido que pedir un préstamo para hacer frente a los costes de la celebración. Abróchense los cinturones. La próxima parada, Navidad.