AFP

El nacionalismo escocés aprovecha el caos del Brexit para pedir otro referéndum de independencia

Sería la segunda consulta sobre el misma cuestión en pocos años, después de que la organizada en 2014

LondresActualizado:

Solo tres días después de las elecciones europeas, en las que logró mejorar sus resultados el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), el Gobierno de Nicola Sturgeon subió ayer su apuesta por celebrar un segundo rereferéndum de independencia.

El Ejecutivo escocés hizo público ayer un proyecto de ley en previsión de la convocatoria de un nuevo referéndum que reabra la opción de la separación de la nación respecto al resto de Reino Unido. La propuesta presenta el armazón legal para apuntalar cualquier plebiscito en Escocia, pero hace referencia específicamente a la cuestión soberanista y los obstáculos para dificultarla que amenaza con interponer el Ejecutivo central.

Sería la segunda consulta sobre la misma cuestión en pocos años, después de que la organizada en 2014 con la aquiescencencia del entonces primer ministro, James Cameron, se saldase con el triunfo del no.

Sturgeon quiere aprovechar ahora que desde entonces el apoyo a las tesis independentistas ha ido ganando terreno, especialmente ante la perspectiva de que el Reino Unido abandone la UE. Aunque el proceso de retirada permanezca ahora estancado, a la espera de que se resuelva la sucesión de Theresa May al frente del Partido Conservador y como primera ministra, el temor a que el Brexit empeore la economía y la calidad de vida de los escoceses ha elevado las posibilidades de triunfo del sí en un hipotética nuevo referéndum sobre la independencia.

El de 2014 se saldó con un 55,3% de rechazo a la ruptura de Escocia con el Reino Unido, frente a un 44,7% de apoyo. En la actualidad, las posturas están más equilibradas, aunque el sí a la independencia seguiría por detrás del no. De acuerdo con la última encuesta publicada por YouGov, un 49% de los escoceses serían ahora favorables a separarse de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, frente a un 51% que seguiría pensando que es mejor permanecer como en los últimos tres siglos.

La pretensión de un nuevo referéndum busca «permitir al pueblo escocés nuestro propio futuro, en lugar de que se nos imponga un futuro de Brexit», recalcó ayer Nicola Sturgeon. «Es esencial que el Gobierno de Reino Unido reconozca que será un escándalo democrático si intenta bloquear el referéndum», advirtió la ministra principal y líder del Partido Nacional de Escocia (SNP), Nicola Sturgeon. Londres retiene la autoridad sobre Edimburgo en materia de plebiscitos y el proyecto de ley lo reconoce, junto con la aspiración de que haya una «transferencia de poder para asegurar que no se pueda impugnar jurídicamente» una nueva consulta separatista.

El proyecto de ley presentado ante la cámara regional no especifica cuándo tendría lugar esta nueva consulta. El propio texto incluye previsiones para fijar la fecha de la apertura de las urnas y establecer la pregunta que figurará en las papeletas mediante trámites administrativos.

Fuentes del Ejecutivo escocés han apuntado, no obstante, que lo ideal sería que tuviera lugar en la segunda mitad del próximo año, antes de las elecciones autonómicas previstas para 2021. El proyecto de ley podría refrendarse antes de que termine el presente año con el apoyo de los Verdes a las bancadas del SNP, según las previsiones del Gobierno autonómico.

En todo caso, para lograrlo es necesario que Londres dé su visto bueno. Hace cinco años los entonces primeros ministros del Reino Unido y de Escocia, James Cameron y Alex Salmond, respectivamente, sellaron un pacto en Edimburgo que dio vía libre al referéndum. En esa ocasión la jugada le salió bien al «premier» británico, al contrario que dos años después, cuando el «Leave» triunfó en la consulta sobre el Brexit.

Nicola Sturgeon aprovecha el tirón de las recientes elecciones al Parlamento Europeo -en las que los nacionalistas fueron la fuerza más votada y ganaron tres de los seis escaños que se ponían en juego en el territorio- y la crisis en el Gobierno conservador para relanzar la causa independentista.