Muharram Ince, candidato del CHP, durante el mitin de final de campaña en Turquía - Reuters
Elecciones

Muharram Ince, la última esperanza frente a Erdogan en Turquía

El líder del CHP ha ganado popularidad con su oratoria y populismo y aspira a «acabar con la polarización» generada por el actual presidente

Enviado especial a EstambulActualizado:

Aunque es el gran favorito para la victoria final, Recep Tayyip Erdogan no imaginaba que la carrera hacia su «súper-presidencia» soñada sería tan reñida. Después de 16 años al frente de Turquía como primer ministro y presidente, se enfrenta a las elecciones tras una campaña convertida en un combate dialéctico diario entre el líder islamista y Muharram Ince, un semidesconocido dirigente del Partido Republicano del Pueblo (CHP) que se ha erigido por sorpresa en la última esperanza para apartarle de un poder que confía en ostentar al menos hasta 2023.

Este socialdemócrata de 54 años y nacido en Yalova ha llegado a la primera fila política tras superar las diferencias con Kemal Kilicdaroglu, presidente de un partido marcado por más de una década de fracasos en las urnas, y gracias a una campaña con más de cien mítines por el país.

Antiguo profesor de Física, su bandera es la de «acabar con la polarización» y combate a Erdogan con sus mismas armas: oratoria agresiva y populismo. El resto de fuerzas opositoras le apoyarán si llega a una segunda vuelta, incluidos los kurdos, a cuyo líder, Selahattin Demirtas, fue a visitar a la cárcel donde está desde hace 20 meses acusado de «apoyar el terrorismo».

El «presidente de los 80 millones de turcos»

El kemalista Ince lidera la corriente que no comulga con el cambio a un sistema presidencialista y que busca calmar las tensiones étnicas y sectarias en Turquía. Por eso en cada mitin promete ser «el presidente de los 80 millones de habitantes de Turquía, de los derechistas e izquierdistas, de los alevíes y suníes, de turcos y kurdos».

Respecto a los tres millones de refugiados sirios que alberga el país, su discurso es bien diferente y apuesta por «ayudarles a regresar a su país» porque Turquía «no puede acoger a tantos durante mucho más tiempo».