Ataque ParísUn hombre mata a su madre y a su hermana en París al grito de «Alá es grande»

Aunque Daesh ha reivindicado el ataque, Interior lo considera obra de un «desequilibrado»

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Un hombre armado con un cuchillo mató hoy a su madre y a su hermana, e hirió gravemente a otra mujer, que pasaba por el lugar, en Trappes (Yvelines), localidad situada a 26 kilómetros de París. El atacante fue abatido a tiros por las fuerzas antiterroristas.

Trappes (30.000 habitantes) se encuentra en una «banlieue» de París, un suburbio muy multicultural, con graves problemas de inseguridad y descomposición social desde hace años. Las fuerzas de seguridad del Estado tienen fichados en la zona a varios centenares de sospechosos de tentaciones islamistas subversivas radicales.

Según la primera versión de la Policía Nacional, el asesino huyó tras cometer su crimen, intentando refugiarse en un chalet de una zona relativamente «residencial». Tras una hora de «resistencia» y amenazas verbales, el individuo salió a la calle haciendo gestos amenazantes, con su cuchillo. Un comando del RAID (Recherche, Assistance, Intervention, Dissuasion), unidad de élite antiterrorista, intervino con extrema celeridad y mató al criminal.

Problemas psiquiátricos

El ministro del Interior francés, Gérard Collomb, confirmó que el sospechoso figuraba en los registros de las autoridades francesas con una ficha S, un archivo en el que se incluye a individuos que pueden suponer un peligro para la seguridad nacional, y que tenía antecedentes por apología del terrorismo. Sin embargo, aseguró que el ataque parecía más obra de un «desequilibrado» que de un «radical» que pueda responder «a órdenes y consignas de organizaciones terroristas y de Daesh, en particular». En este sentido, dijo que tenía «problemas psiquiátricos importantes». Horas después, el grupo yihadista reivindicó el ataque a través de una nota difundida por la agencia Amaq, en la que identificó a su responsable como uno de los «soldados» de la organización.

Trappes es una de las 30 zonas más peligrosas de Francia, y como tal está calificada oficialmente por el Ministerio del Interior, designada como «banlieue», suburbio, donde el Gobierno espera aplicar «con energía» su política de «reconquista republicana».

La eliminación física del asesino, con una celeridad considerable, se inscribe en el marco de esa nueva política, en zonas donde la descomposición social, la delincuencia y el multiculturalismo tienen proporciones inquietantes.

En la gran «banlieue» de París (la región de Isla de Francia), el Ministerio del Interior tiene fichados a varios millares de sospechosos de tentaciones islamistas radicales. Varios centenares viven en la zona de Tarbes, muy bien comunicada con el centro de París, a través del metro y los trenes de cercanías.

La Fiscalía de París inició las diligencias, con el fin del esclarecer el eventual carácter terrorista del crimen, cometido por un individuo aislado o miembro de una célula islamista. En los suburbios franceses, no siempre es fácil establecer las fronteras entre delincuencia criminal «clásica» y delincuencia criminal «islamista».