Kofi Annan, en una imagen de archivo - REUTERS

Muere a los 80 años Kofi Annan, ex secretario general de la ONU y Nobel de la Paz

El diplomático ghanés falleció en Suiza, tras enfermar mientras regresaba de Sudáfrica por el aniversario de Mandela

MadridActualizado:

Kofi Annan, ex secretario general de la ONU y premio Nobel de la Paz, falleció este sábado en Berna (Suiza), a los 80 años, rodeado de su familia, tras una corta enfermedad según un comunicado publicado, en Ginebra, por su propia Fundación. António Guterres, actual dirigente del organismo, le rindió inmediatamente homenaje calificándolo de «fuerza que obraba por la paz».

Annan fue un diplomático de carrera, el único que consiguió el máximo puesto de la ONU por méritos internos, que contribuyó durante la década que estuvo frente a la organización, desde 1997 hasta 2007, a aumentar el papel de la ONU en la escena internacional. Su gestión del conflicto entre Irán e Irak y los escándalos de corrupción relacionados con el programa «petroléo contra alimentos» fueron los momentos más delicados de su mandato.

Sin embargo, cuando dejó su cargo, en 2007, su popularidad estaba al máximo, porque era un comunicador nato, que multiplicaba sus apariciones en los medios de comunicación y mantenía una vida social muy activa hasta el punto de que se le conocía como «estrella del rock de la diplomacia». Su mayor logro fue la obtención del Premio Nobel de la Paz, de manera conjunta con la ONU, en 2001.

El genocidio ruandés y Bosnia, puntos oscuros

Nacido en Ghana en 1938 en una familia acomodada, su padre era un ejecutivo del grupo anglo holandés Unilever, Annan estudio en la universidad de Kumasi y después consiguió una beca para estudiar en una universidad norteamericana antes de terminar sus recorrido académico en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra.

A parte de unos años pasados como director de turismo, en Ghana, la mayor parte de su vida profesional la consagró a Naciones Unidas, más de 40 años. Primero fue director de recursos humanos, luego de asuntos presupuestarios y finalmente, en 1993, cogió el mando de las operaciones de paz antes de ser propulsado al máximo puesto del organigrama de la ONU.

Mientras estaba al frente de las operaciones de paz la ONU atravesó por los dos episodios más oscuros de su historia, el genocidio ruandés y la guerra en Bosnia. Los Cascos Azules se retiraron, en 1994, de Ruanda en medio de un ambiente de caos y de violencia. Un año después, la ONU no consiguió impedir que las fuerzas serbias masacraran a muchos miles de musulmanes en Srebrenica en Bosnia.

Annan ascendió a la función más importante de Naciones Unidas porque los Estados Unidos habían vetado un segundo mandato de su predecesor, el egipcio Butros Butros-Ghali. Sin embargo consiguió mantener la independencia del organsimo frente a las grandes potencias llegando incluso a irritar a Washington al calificar de «ilegal» la invasión de Iraq en 2003 sin autorización del Consejo de Seguridad.

Estos fracasos lo confrontaron, como el mismo narra en su autobiografía, «con la necesidad de intervenir para restaurar la legitimidad en caso de flagrante violación de derechos humanos». A lo largo de su carrera, su principal preocupación fué la de colocar al ser humano en el epicentro de la labor de la ONU, tanto en la prevención de conflictos como en temas de desarrollo o de derechos humanos.

Intento de «mediación» con ETA

Durante los últimos años de su vida el ex secretario general de la ONU continuaba sus actividades en favor de la paz. En febrero de 2012 fue elegido por la Liga Árabe para llevar a cabo una mediación en la guerra de Siria, pero cinco meses más tardes tiró la toalla y abandonó su intento de conciliación acusando a las grandes potencias de haber convertiso su tarea en «misión imposible».

Además, al frente de una fundación que lleva su nombre, en 2011 intentó ejercer de «mediador», junto con otras cinco personalidades para lograr el fin de ETA.

En este sentido, una de sus últimas intervenciones en la escena internacional ocurrió el pasado mes de mayo cuando difundió un polémico mensaje, a través de su cuenta Twitter, de apoyo a la reconciliación en el País Vasco tras la disolución de ETA. «El conflicto raramente se resuelve únicamente a través de las fuerzas armadas», decía en un tuit que fue interpretado como un intento de quitar importancia a la acción de los Cuerpos de Seguridad del Estado.

Junto con el mensaje Annan, publicaba una foto de un balcón en el que se veía colgado un cartel que pedía el acercamiento de los presos etarras con la bandera catalana utilizada por los independentistas de fondo. En unas breves declaraciones hechas entonces el ex dirigente de la ONU reconoció que la disolución de ETA marcaba el final de una historia difícil de la historia de España.