«Es mucho más difícil desmontar Guantánamo que haberla creado»

BORJA BERGARECHE | MADRID
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Ayer en Lisboa, los ministros de Interior de España, Alemania y Portugal reconocieron las «dificultades» de aceptar presos en suelo europeo. Obama, cada vez más perdido en el laberinto legal de Guantánamo, vio el viernes cómo el Congreso le negaba los fondos para su cierre. Durante una reciente visita a Madrid, Jameel Jaffer, responsable del dossier «torturas» de la Liga de Derechos Civiles de EE.UU. (ACLU por sus siglas en inglés), explica a ABC que debe ser un fiscal independiente quien abra una investigación.

-¿Es posible cerrar Guantánamo?

-Sí. La nueva Administración se ha comprometido a hacerlo. Pero los detalles del cierre plantean problemas porque quedan dentro 250 personas sin cargos en su contra. El Gobierno debe decidir si presenta cargos, si los repatría a sus países, o si opta por una nueva fórmula de detención preventiva que permita mantenerlos encerrados. La repatriación plantea problemas, porque muchos reclusos provienen de países en los que serían torturados a su vuelta. Es mucho más difícil desmontar ahora Guantánamo que haberla creado en su día.

-¿Necesita EE.UU. la ayuda de Europa?

-Sabemos que algunos gobiernos europeos se han mostrado receptivos a ayudar a Obama a cerrar la prisión. Pero en última instancia creemos es un problema con el que tiene que lidiar Estados Unidos, que tendrá que aceptar en su territorio a al menos un grupo de presos.

-¿Tienen pruebas de que los europeos hayan prometido algo más que «bla-bla-bla»?

-No, nada más allá del ofrecimiento francés de aceptar a un preso. Es posible que Obama pidiera a Sarkozy que diera ese primer paso, con la esperanza de que otros sigan el ejemplo. Hay que recordar que, aunque los países europeos criticaron la política sobre tortura de Bush, algunos de ellos aceptaron la existencia de cárceles secretas de la CIA en su territorio, y otros -como el Gobierno alemán, italiano, o el español- facilitaron los vuelos de la CIA. La responsable fue la Administración Bush, pero no actuó sola. El Congreso no hizo casi nada para detener las políticas sobre torturas de Bush. Por eso, existe una responsabilidad compartida con este ominoso capítulo de la historia de nuestro país, aunque gran parte de la culpa es de la Administración Bush.

-El Congreso niega ahora los fondos para cerrar la prisión...

-El marco general para abordar el problema es simple: o presentas acusaciones contra los presos o los pones en libertad. Cuando tomó posesión la nueva Administración parecía compartir esta tesis. En los últimos días, hemos visto alusiones a una tercera vía, a un nuevo centro de detención preventiva. Para nosotros sería muy decepcionante, porque sería proporcionar sanción legal a lo hecho antes.

-¿Cómo valoran la apertura de una investigación en España sobre posibles delitos de tortura en EE.UU.?

-El problema no es que haya una investigación sobre el asunto en España. El problema es que no hay ninguna en EE.UU. Y mientras no investigue la justicia estadounidense, no sólo es apropiado sino que el derecho internacional exige que se investiguen estos presuntos crímenes de guerra en otros países.

-¿Existen pruebas para que se inicie una investigación en Estados Unidos?

-El Fiscal General Holder debe nombrar a un fiscal independiente, de una integridad fuera de duda, para que estudie las pruebas, interrogue a testigos, hable con altos cargos de la antigua Administración y decida si cabe presentar cargos. Este proceso debe tener lugar sin interferencia alguna del presidente Obama.

-¿Testigos?

-Durante seis años hemos litigado al amparo de la Ley de Libertad de Información (FOIA por sus siglas en inglés) y hemos recopilado unas 100.000 páginas de documentos. Varios agentes del FBI presentes se quejan de los métodos agresivos autorizados a la CIA por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, no sólo por considerarlos ilegales sino ineficaces. Muchos de estos agentes del FBI estarían dispuestos a hablar a los investigadores.