EFE. El presidente mexicano (derecha) estrecha la mano de Juan Camilo Mouriño
EFE. El presidente mexicano (derecha) estrecha la mano de Juan Camilo Mouriño

Mouriño desata la xenofobia de la izquierda mexicana

EFEEl presidente mexicano (derecha) estrecha la mano de Juan Camilo MouriñoMANUEL M. CASCANTECORRESPONSALCIUDAD DE MÉXICO. El nombramiento de Juan Camilo Mouriño (nacido en Madrid, de ascendencia

MANUEL M. CASCANTE, CORRESPONSAL. CIUDAD DE MÉXICO.
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El nombramiento de Juan Camilo Mouriño (nacido en Madrid, de ascendencia gallega) como secretario de Gobernación ha desatado en México el patrioterismo más burdo, acompañado de buenas dosis de xenofobia. La decisión del presidente, Felipe Calderón, de colocar en el principal puesto de su Gabinete a un descendiente de españoles (aunque Mouriño, 36 años, tiene nacionalidad mexicana y reside en el país desde hace más de treinta) ha puesto de los nervios a la izquierda local.

Entre la clase política, la bandera xenófoba la enarbola el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de Andrés Manuel López Obrador. El político que perdió las elecciones de 2006, pero que desconoce su derrota y se pasea por el país con el ilegal estandarte de «presidente legítimo», ya se ha puesto la venda antes de la herida: «Mouriño va para traidor a la patria», ha dicho.

Uno de los máximos dirigentes perredistas y vicecoordinador del PRD en el Senado, Ricardo Monreal, ha advertido de que la nacionalidad de Juan Camilo Mouriño debe ser aclarada con documentos, no con declaraciones, pues asegura que existen elementos para suponer que su nombramiento es ilegal. Monreal insiste en que, mientras se aclara este asunto, Mouriño debe abstenerse de firmar documentos oficiales. Según el senador del PRD, Juan Camilo Mouriño podría estar violando varios artículos de la Constitución, como el 32, que prohíbe a los servidores públicos tener una nacionalidad distinta a la mexicana.

Plenamente documentado

Los medios han publicado copias del registro de Mouriño en el consulado mexicano en Madrid, donde aparece como hijo de mexicana y de español. Desde 1997, y tras una reforma constitucional, la nacionalidad por nacimiento se adquiere también si uno de los progenitores es mexicano. La madre de Mouriño tiene nacionalidad mexicana. Su padre, el empresario Carlos Mouriño Atanes, es español (y actual propietario del club Celta de Vigo).

Varios comentaristas políticos se han sumado a esta campaña, en cuyo trasfondo se vislumbra la pretensión del PRD de impedir cualquier reforma en el campo energético que permita el acceso de la inversión privada a la petrolera estatal Pemex. Pactar esta reforma con las fuerzas parlamentarias será uno de los principales cometidos de Mouriño.

Sin temor a hacer el ridículo, el «equipo periodístico habitual» de la izquierda alerta sobre una nueva «Conquista» española. Y proclama disparates como el que rubrica Luis Javier Garrido en «La Jornada», al apreciar que «la prensa española festeja el ascenso de Mouriño como un triunfo del neofranquismo español, pues el diario profalangista «ABC» titula su nota ufanándose de que el responsable de la política interior mexicana nació en Madrid de padres gallegos».

Al otro extremo, Enrique Krauze recuerda en «Reforma» que la demanda de transparencia sobre el origen de Mouriño «podría haberse hecho sin destapar la cloaca de una de las más antiguas e inútiles pasiones de México: el odio al extranjero». El historiador y analista subraya que quienes «fustigan la llegada a Gobernación de un «gachupín» (forma despectiva de llamar en México a un español) son los mismos que denuncian la xenofobia del gobierno de Washington y le reclaman (con plena razón) una política migratoria justa para los 11 millones de mexicanos que radican allá». Krauze se sorprende de que esos medios, donde trabajan editores y columnistas de origen extranjero, «reanimen los sentimientos más atávicos de odio racial».