Moscú se niega a extraditar al presunto asesino de Litvinenko

La Fiscalía británica acusó ayer al empresario ruso y ex agente del KGB Andrei Lugovoi de asesinar al ex espía Alexander Litvinenko, que murió en Londres el 23 de diciembre, envenenado con polonio

EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES.
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La Fiscalía británica acusó ayer al empresario ruso y ex agente del KGB Andrei Lugovoi de asesinar al ex espía Alexander Litvinenko, que murió en Londres el 23 de diciembre, envenenado con polonio 210. El Gobierno ha pedido una extradición que el Kremlin se niega a conceder, ya que su Constitución lo prohíbe.

Lugovói negó los cargos desde Moscú. «Esta es una decisión política. Yo no maté a Litvinenko. No tengo relación con su muerte y sólo puedo expresar mi desconfianza hacia las supuestas pruebas recogidas por las autoridades judiciales británicas».

Tras ocho meses de investigación, Scotland Yard y la Fiscalía consideran que hay pruebas fundadas para inculpar a Lugovói del envenenamiento de Litvinenko, enemigo del presidente Putin y exiliado en Londres desde 2000 tras pasar por prisión, haber denunciado tramas en el KGB y su implicación en una matanza atribuida a terroristas chechenos.

Rastro radiactivo

Según el informe británico, el empresario ruso dejó rastros de polonio a su paso por Londres. En tres hoteles en los que se alojó se encontraron rastros de polonio, y también en el restaurante japonés en el que se reunió con Litvinenko. El día del envenenamiento del exiliado, Lugovói participó en una reunión con éste y otros dos empresarios rusos en un bar del hotel Millennium. Todo indica que el polonio fue introducido en el té, pues la taza, la jarra de la que se sirvió y el bar dieron positivo en la detección de polonio.

Huida precipitada

Lugovói desapareció de inmediato de Londres, y cuando el caso se conoció aseguró desde Moscú haber recibido él mismo radiaciones de polonio, aunque su estado físico nunca se deterioró. Scotland Yard le entrevistó en la capital rusa.

La ministra británica de Exteriores, Margaret Beckett, trasladó ayer al embajador ruso la petición de extradición y la exigencia de que Moscú colabore con la Justicia. Pero el Kremlin dijo que la Constitución prohíbe extraditar nacionales para ser juzgados en el extranjero. La Fiscalía rusa se pronunció en el mismo sentido e indicó que, en todo caso, cabe que Lugovói sea juzgado en Rusia si las autoridades británicas entregan la base documental del caso y se estima que ésta aporta suficientes pruebas para procesarle. Londres descarta utilizar ese procedimiento.

La viuda de Litvinenko manifestó que ayer era un «gran día», si bien expresó su convicción de que Lugovói no actuó solo y que el Kremlin estuvo detrás del asesinato de su marido, como desde el primer momento denunció la familia.

REUTERS

Un hombre contempla un retrato de Litvinenko en una galería de arte de Moscú