Le Monde y Le Figaro: «Falta de preparación e inmadurez sideral de Puigdemont y los secesionistas»

La prensa de referencia francesa afirma que Mariano Rajoy «ha puesto el cursor en su sitio», recurriendo a las instituciones democráticas para poner fin al aventurerismo

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La prensa de referencia francesa afirma que Mariano Rajoy «ha puesto el cursor en su sitio», recurriendo a las instituciones democráticas para poner fin al aventurerismo de la «inmadurez política sideral de los independentistas».

A toda página, Le Figaro titula: «Los europeos han dejado a los separatistas meterse solo en la trampa del no reconocimiento». El matutino conservador agrega: «El repudio de la UE se completa con las decisiones de Mariano Rajoy, ante una declaración secesionista que no responde a ningún tipo de definición de Estado soberano: ni población censada, ni control de un territorio definido, ni gobierno, ni aptitud para entrar en relación con ningún Estado».

Le Figaro termina su análisis subrayando la dimensión europea de la crisis de este modo: «Europa y España pueden hacer pagar muy caros los sueños de Carles Puigdemont».

Entre atónito y severo, Le Monde, independiente de izquierda reformista, comienza afirmando: «El anuncio del gobierno español de convocar elecciones regionales, el próximo 21 de diciembre, para dar la palabra a todos los catalanes, vuelve a poner el cursor en el sitio que siempre debió ser el suyo en este doloroso asunto».

Le Monde insiste en la incompetencia del Govern, sus dirigentes y las élites secesionistas: «La falta de preparación de todos los dirigentes independentistas, sobre la república catalana a la que pretendían dar nacimiento, en el terreno institucional, económico y diplomático, deja al descubierto de una inmadurez política sideral».

Le Monde insiste en la «loca huida hacia delante» de los dirigentes secesionistas: «A pesar de los aplausos al uso y costumbre, y lo que pudieran dejar creer algunas imágenes de tv, forzosamente parciales, no hubo orgullo ni alegría popular, en Barcelona, para saludar una pintoresca proclamación. La hora era demasiado grave para los españoles -de todas las regiones autónomas y para los europeos, que saben lo que puede costar una crisis en el seno de la UE- para dejarse llevar por desbordamientos de alegría -o de cólera- ante la huida hacia adelante».

«Hay que subrayar -concluye Le Monde- la voluntad de los responsables de Madrid, y de Bruselas, de todos los gobiernos europeos, de respetar las reglas democráticas y constitucionales. Es el fundamento mismo de la construcción europea. El gran error de Carles Puigdemont fue ignorarlas».