El ministro de Hacienda francés se ve envuelto en un escándalo de alquileres

Cuando el Gobierno francés se balancea en un equilibrio socialmente inestable, un oscuro asunto de bienes raíces salpica la credibilidad de Hervé Gaymard

JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL/
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PARÍS. Los «problemas» de alojamiento del ministro de Hacienda, Hervé Gaymard, de 44 años, se han transformado en un escándalo político que desestabiliza a todo el Gobierno francés y añade un nuevo indicador de confusión e incertidumbre, cuando el incumplimiento de los compromisos europeos y las tentaciones nacionalistas acentúan las reticencias contra la UE y fragilizan el puesto europeo de París.

Hervé Gaymard se reveló el año pasado como la gran esperanza política del presidente Jacques Chirac, que lo eligió como sustituto de Nicolás Sarkozy al frente del Ministerio de Hacienda el 29 de noviembre pasado.

Honradez en entredicho

Apenas tres meses más tarde, el hombre que debía sanear la economía nacional, superar un quinquenio de retraso del Pacto de estabilidad y hacer realidad las promesas electorales del jefe del Estado, está sometido a público linchamiento por las revelaciones sobre su peregrino comportamiento personal.

Alto funcionario, presidente del Consejo regional de Saboya (desde 1999), Gaymard fue consagrado políticamente por Chirac en 2002 cuando le nombró ministro de Agricultura para instalar en primera línea de combate a uno de los más ambiciosos jóvenes lobos de su guardia pretoriana. Durante dos años, Gaymard se confirmó como gran esperanza ascendente.

Conservador, católico practicante, padre de ocho hijos, casado con una alta funcionaria con gran influencia, Gaymard fue elegido «revelación política» de 2004 por varios semanarios. Hasta ayer.

Gaymard es propietario de un apartamento de 235 metros cuadrados en el bulevar St-Michel, frente a los jardines de Luxemburgo, en uno de los barrios más caros y apreciados de París. Elegido ministro de Hacienda, Gaymard y su esposa decidieron que dicho apartamento no se correspondía con su nuevo estatuto social. Por este motivo decidieron poner una renta de 2.500 euros a su apartamento y alquilar otro, éste de 600 metros cuadrados, en la calle Jean-Bujon, a un alto precio: 14.000 euros, pagaderos a costa de las arcas del Gobierno. Dos decisiones catastróficas del ministro responsable de sanear la deuda y los déficits públicos más graves del último medio siglo.

El descubrimiento del piso en Jean-Bujon precipitó una primera crisis. El ministro admitió haber cometido un error. Pero el escándalo se agravó ayer al aparecer en las páginas del semanario Le Canard Enchainé y del vespertino Le Monde.

En principio, la dimisión de Gaymard no parece estar prevista a corto plazo. Pero incluso Jean-Pierre Raffarin, primer ministro, ha reconocido en público que se trata de un escándalo «molesto» que estalla en el peor momento.

Inestabilidad social

Los sindicatos mantienen programado un rosario de huelgas de protesta contra la política social del Gobierno. El estancamiento inquietante del paro agudiza la incertidumbre.

El cumplimiento de las promesas electorales de Chirac (bajar los impuestos) y el Pacto de estabilidad europeo (reducir deuda y déficits públicos) continúan suponiendo una imprevisible cuadratura del círculo. Como consecuencia, se teme que la mala cota personal de Chirac y su Gobierno pueda traducirse en un voto de castigo contra el proyecto de Tratado constitucional europeo, que Francia debe aprobar o rechazar la próxima primavera.