El ministro de Ecología francés, François de Rugy
El ministro de Ecología francés, François de Rugy - AFP

El exministro de Ecología francés organizó entre diez y veinte banquetes de lujo

François de Rugy y su mujer también se hicieron instalar en su apartamento oficial un «dressing» por un montante de 17.000 euros

Corresponsal en ParísActualizado:

El «giro» ecológico y «social» de Emmanuel Macron ha topado con el muro granítico de los gustos de ultra rico, con dinero ajeno, público, de uno de sus protegidos, François de Rugy (Nantes, 1973), ecologista histórico, presidente de la Asamblea Nacional (AN), organizador de suntuosos banquetes con botellas de vino a 500 euros la pieza.

Según las informaciones del diario online «Mediapart», que no han sido desmentidas y el resto de la prensa francesa considera particularmente creíbles, François de Rugy y su esposa organizaron en diez meses, entre octubre de 2017 y junio 2018, entre diez y veinte banquetes de un lujo muy fuera de lo común: langostas «gigantes», champagne a 400 euros la botella, vinos a 500 euros la botella.

El presidente de la AN, tercera jerarquía del Estado, se apresuró a «matizar» afirmando que se trataba de cenas y comidas ligadas a su función y trabajo «con personalidades de la sociedad civil». El argumento y repuesta no han convencido a nadie. No es un secreto que la cava de la AN es una de las más importantes de Francia, por la calidad legendaria de sus vinos. Es tradicional que el Elíseo, la AN y el Senado sirvan a grandes invitados internacionales suntuosas comidas y cenas, presentadas como «escaparate» del «gran arte de comer y vivir a la francesa».

Descubrir que un ecologista histórico monte cenas y comidas de ultra lujo, con dinero público, ha caído como una bomba políticamente fétida.

Gustos y gastos suntuosos

El gusto de François de Rugy por los vinos más caros de Francia ha coincidido con otra revelación: su pasión por el «gran arte de vestir a la francesa», adaptando sus aposentos personales, en su antiguo ministerio (ecología) y la AN, a la altura de tal ambición «estética». Como ministro de asuntos ecológicos, los esposos de Rugy se hicieron instalar en su apartamento oficial un «dressing» por un montante de 17.000 euros. «La esposa de un ministro de Francia debe vestir bien y guardar la ropa», comentó el marido, creyendo justificar otros «arreglos» domésticos por un montante de 63.000 euros, con cargo a los presupuestos del Estado, claro está.

Las informaciones de «Mediapart», «repicadas» por «Le Figaro» y «Le Monde», han caído en el peor momento para Emmanuel Macron, cuando se le prestaba un «giro social y ecológico». Sin duda, el presidente de la República no es personalmente responsable de los gustos y gastos suntuosos de su ministro y presidente de la Asamblea Nacional, protegido personal del jefe del Estado. Pero…

En su día, François de Rugy fue la «guinda ecologista» en el «pastel político» de Macron. Dos años cortos, más tarde, Rugy se ha transformado en una «guinda podrida», que pasa francamente mal incluso en el partido presidencial, La República En Marcha (LREM), donde han comenzado a multiplicarse los gritos de «alarma» e «inquietud». Tratándose de un «escandalete», los gustos de ultra rico, con dinero ajeno, de la cuarta jerarquía del Estado, anuncian un «verano caliente» cuyas llamas quizá estén llamadas a arder indefinidamente.