Miles de personas protestan con una 'cacerolada' contra Cristina Kirchner en Buenos Aires

Apenas superados sus primeros cien días de gestión, la presidenta argentina, Cristina Fernández, se ha enfrentado a una grave crisis desatada por el conflicto en el campo, que ha alcanzado también a

EFE |
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Apenas superados sus primeros cien días de gestión, la presidenta argentina, Cristina Fernández, se ha enfrentado a una grave crisis desatada por el conflicto en el campo, que ha alcanzado también a las ciudades, donde miles de personas han secundado el primer "cacerolazo" masivo contra el Gobierno desatado después de que Fernández anunciara que no negociará con los productores agropecuarios en huelga, en huelga desde hace dos semanas.

Golpeando cacerolas y sartenes, varios miles de bonaerenses han cortado el tráfico en el centro de la capital y han marchado pacíficamente por la ciudad gritando consignas contra Fernández. La movilización ha llegado a la emblemática Plaza de Mayo, donde miles de personas se han concentrado durante horas, y a las puertas de la residencia presidencial de Quinta de Olivos, en las afueras de la ciudad.

Al filo de la medianoche, grupos de piquetes peronistas pro-gubernamentales se han enfrentado a los vecinos al grito de "Patria sí, Colonia no" y les han obligado a abandonar la Plaza de Mayo en un clima de tensión sin que la policía hiciera acto de presencia.

Manifestaciones vecinales similares se han vivido en otras importantes ciudades del interior, como Córdoba, Tucumán, Mar del Plata y Rosario y trajeron a la memoria de los argentinos una de las etapas más negras de su historia reciente, el colapso económico y político de finales de 2001 y 2002, cuando el "cacerolazo" se extendió como forma de protesta popular y terminó derribando al presidente Fernando de la Rúa.

El ex presidente argentino Néstor Kirchner ha convocado para el próximo jueves a un acto en apoyo al Gobierno que encabeza su esposa y en repudio a la huelga comercial de los agropecuarios en Buenos Aires, según ha explicado a la prensa el alcalde de la localidad de Florencio Varela, Julio Pereyra, tras entrevistarse con el ex dirigente. El acto tendrá como oradora a Cristina Fernández, que sucedió a su esposo en la Presidencia el pasado 10 de diciembre tras imponerse en los comicios de octubre pasado con el 45,29% de los votos

La inflación desata el malestar general

El detonante de esta nueva protesta urbana ha sido la falta de cintura de Cristina Fernández para resolver el conflicto surgido con los productores agropecuarios, que hoy cumplen 14 días de huelga por el aumento de los impuestos a las exportaciones, aunque el malestar en las ciudades es el reflejo de un rosario de problemas no resueltos.

La lista incluye la inflación no reconocida por el Gobierno -hasta un 20% según analistas independientes y un 8% según fuentes oficiales-, el incipiente desabastecimiento de productos básicos, como carne y leche, y la inseguridad.

La crisis del campo, la más grave que ha enfrentado Cristina Fernández en su corta gestión, coincide con una caída de su imagen en nueve puntos en marzo, un 47%, respecto a la valoración que tenía tras llegar al poder, el 56%, en enero, según el último sondeo del grupo Poliarquía.

La oposición demanda cordura y diálogo

En medio de la protesta, la presidenta ha optado por abandonar la casa de gobierno en coche, según medios locales, y no en helicóptero, como acostumbra, tras mantener una reunión con el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cuyo resultado no ha trascendido.

Ante el silencio presidencial, algunos funcionarios peronistas provinciales empezaron a desmarcarse del duro discurso de Fernández y se multiplicaron las voces de dirigentes de la oposición que demandaron cordura y diálogo para resolver el problema. "Hay que tener un tono muy conciliador en una noche muy peligrosa", apuntaba un analista local.

"Se podría decir que estamos ante el mayor error político del matrimonio Kirchner desde 2003", opinó el analista Reinaldo Sietecase, convencido de que una protesta de este tipo "era previsible" porque "es una reacción contra una manera de ejercer el poder" y "en la última elección, en las grandes ciudades, la gente votó contra Cristina".