Miles de haitianos buscan auxilio en la frontera con la República Dominicana

«Entraron en masa y compraron todo tipo de alimentos, también vienen con heridos en busca de atención médica» _ Otros aprovechan la tragedia para hacer negocio

MANUEL M. CASCANTE | JIMANÍ (FRONTERA CON REP. DOMINICANA)
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Objetivo, huir del infierno haitiano. Esta es la situación que se vive en la provincia dominicana de Independencia o Dajabón, fronterizas con Haití, donde comienza a multiplicarse la afluencia de damnificados por el terremoto que buscan refugio al otro lado de la isla. Tres millones y medio de personas viven en las áreas devastadas por el terremoto.

Según informó ayer la Organización Internacional para las Migraciones, el «flujo de haitianos que intentan cruzar a República Dominicana ha aumentado en un 10 por ciento en las últimas horas en el cruce de frontera de Jimaní». La mayoría de ellos son ciudadanos que acompañan a familiares heridos con la esperanza de que puedan ser atendidos en los hospitales del vecino país, así como abastecerse de alimentos, agua y mercancías en el mercado binacional que se celebró ayer. «Los haitianos entraron en masa y compraron todo tipo de alimentos», destaca uno de los comerciantes. Arroz, pollos, huevos, bananos, arenque, sardinas, vegetales, pastas alimenticias y de tomate, frijoles... entre los productos más demandados.

El Gobierno de la República Dominicana flexibilizó el pasado jueves las medidas migratorias para facilitar la ayuda a los haitianos que buscan auxilio. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados también instó ayer a los gobiernos canadienses y estadounidenses a «detener temporalmente el retorno de haitianos a su país».

Pero si unos quieren salir, otros quieren entrar. Y es que la ayuda humanitaria -algunos de cuyos convoyes se atascaron en la frontera en las horas iniciales después de la tragedia- también ha encontrado desde la República Dominicana el puente aéreo necesario para agilizar la recepción en Haití.

La zona fronteriza también se ha convertido en territorio abonado para aquellos que quieren hacer negocio en medio de la tragedia. «Taxistas» o pilotos de avionetas ofrecen sus servicios a unos precios exorbitados.