Llegada de lesionados por el accidente aéreo a un hospital en la ciudad de Durango (México) - Efe | Vídeo EP

«Es un milagro que saliéramos vivos», afirman los heridos del accidente de avión en México

Pasajeros de la nave siniestrada apuntan como causa desde un rayo a la falta de velocidad

WashingtonActualizado:

De los 103 ocupantes del avión siniestrado en Durango (México), la mitad ya había sido dada de alta a primera hora de la mañana de este miércoles. Hasta siete centros hospitalarios atendieron a los pasajeros y a los miembros de la tripulación de la aeronave de la compañía Aeroméxico. A excepción del piloto y de la menor, afectada por las quemaduras, el resto de los pasajeros sufrió heridas leves.

Jacquelin Flores, originaria de Durango, pero residente en Colombia, y su hija Sandra iban sentadas en la octava fila de asientos del aparato. Según relató a los medios, la nave se partió apenas dos filas por detrás de su asiento y dijo ver llamas al poco de producirse el impacto. Según recoge un periódico local, Flores no salió por los toboganes de evacuación, sino que saltó precisamente por ese hueco abierto en el suelo.

«Le desabroché el cinturón a mi hija y le dije que teníamos que saltar por ahí», aseguró. Al hacerlo, se lastimó un tobillo. «Eso poco importa. Es un milagro que todos hayamos salido vivos», reflexionó.

La mujer denunció que los servicios de emergencia tardaron entre 20 y 25 minutos en acudir hasta el avión siniestrado, y que ella y su hija aguardaron junto a una caseta resguardándose de la intensa lluvia que caía.

«Vi las llamas enfrente»

Otro de los pasajeros era Rómulo Campuzano, secretario general del PAN (Partido Acción Nacional). Su hermana, Gina Campuzano, informó de que se encontraba bien y que había logrado «salir por su propio pie. Trae varios golpes».

Testimonios recogidos por las televisiones locales en la terminal del aeropuerto señalaban que la causa del accidente podría haber sido un rayo de la tormenta que estaba descargando sobre la zona en ese momento. Una de las supervivientes, que no se identificó, dijo que «ya estábamos saliendo, un rayo le pegó y nos fuimos para abajo».

María Guadalupe Herrera señaló en CNN que tras el despegue sintió la caída y después cómo el aparato «iba como golpeando abajo». Cuando se detuvo, «miré que todos empezaron a salir por la parte de atrás, y yo seguí con ellos». Iba con su bebé en brazos, que dejó a cargo de su hermana mientras ella regresó a por su madre, que se había quedado atrás.

Anabel Estrada, que estaba sentada en la fila 24 de la nave, sintió dos impactos. «Al segundo impacto vi las llamas en la cabina de enfrente». Denunció que el avión no había cogido la suficiente velocidad para despegar y que tenía el viento en contra.