Inmigrantes centroamericanos en Ciudad Juárez, en la frontera con EE.UU.
Inmigrantes centroamericanos en Ciudad Juárez, en la frontera con EE.UU. - EFE

México, un «muro invisible» que triplica las deportaciones

En cinco meses de mandato, el presidente López Obrador ha expulsado a más inmigrantes que Peña Nieto

Actualizado:

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llegó al Gobierno de México el 1 de diciembre de 2018 -con un apoyo en las urnas y de popularidad histórico- para enmendarle la plana a su antecesor, Enrique Peña Nieto, en todos los aspectos de su controvertido mandato. Uno de ellos era la gestión de la llegada y tránsito de inmigrantes por su territorio nacional. Una intención que coincidió con la llegada de miles de centroamericanos que, organizados en caravanas (hasta cinco, entre octubre y noviembre), se enfrentaban así a la política antiinmigración de Donald Trump, presidente de EE.UU., su destino final. El resultado fue que miles de inmigrantes se quedaron atrapados, sin poder cruzar la frontera, en poblaciones fronterizas y campamentos improvisados.

López Obrador prometió entonces llevar a cabo un programa de visas de trabajo para los inmigrantes, la mayoría procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador, que desearan permanecer en el país. Sin embargo, como ha sucedido con otras de las promesas de sus campaña, el mandatario ha realizado un importante viraje.

Mientras en el primer mes de su gobierno el número de deportaciones fue de 5.717 (muy por debajo de las 10.000 del mes y mandato anterior), esta cifra se triplicó el pasado mes de abril, situándose en 14.970, según los datos preliminares ofrecidos por el Instituto Nacional de Migración de México. En total, el número de deportaciones durante los cinco meses de Gobierno de AMLO asciende a 45.370 deportaciones. Cifra que supera las de su antecesor que, en el mismo periodo, expulsó a 43.662 y a 36.025 inmigrantes en los dos años anteriores.

Presión de Trump

Las detenciones y expulsiones parecen marcar un cambio en la política de AMLO. Tras prometer inicialmente visados de trabajo -lo que animó a miles de inmigrantes a viajar a México-, el programa fue suspendido el pasado 30 de enero.

Muchos ven este cambio de actitud, que ha convertido a México en una especie de «muro invisible» hacia EE.UU., como una respuesta a la presión aplicada por Trump durante los últimos meses, en los que ha criticado muy duramente la falta de respuesta del Gobierno mexicano ante la llegada masiva de inmigrantes a su frontera sur.

Una presión que ha logrado resultados y que el mandatario estadounidense no ha dudado en aplaudir, como demostró en unas declaraciones realizadas el pasado 8 de abril desde la Casa Blanca, recogidas por la CNN: «México ha sido absolutamente fantástico en los últimos cuatro días. Están deteniendo a todos. Ayer detuvieron a 1.400 personas. El día anterior eran mil. Y si detienen a personas en su frontera sur, es un gran jonrón».

López Obrador, que niega contradicciones en su política migratoria, parece haber asimilado el discurso de Trump, llegando a calificarlo de «lógico». El pasado mes de abril, en una de sus ruedas de prensa, AMLO justificaba la detención de centroamericanos así: «No queremos que tengan libre paso, no solo por cuestiones legales, sino por cuestiones de seguridad».