México «borra» la Conquista

MANUEL M. CASCANTE | CORRESPONSAL EN CIUDAD DE MÉXICO
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El mismo día en que 25 millones de niños mexicanos regresaban a clase, el Gobierno de Felipe Calderón suspendía en Historia, tras denunciarse que en los libros de texto de enseñanza primaria (estudiantes de 6 a 12 años) ha desaparecido todo rastro de la presencia española. Una historia sin las huellas de Hernán Cortés ni de Bucareli, emasculada de los episodios que aquí se estudian bajo los epígrafes de la Conquista y la Colonia.

El nuevo material didáctico, publicado y distribuido gratuitamente por la Secretaría de Educación Pública (SEP), contiene «graves retrocesos y errores», según advirtieron varios especialistas a las autoridades educativas federales. Pero el ministerio consideró «una necesidad imperiosa» entregarlos a tiempo, aunque fueran «perfectibles».

Estos cambios responden a la reciente aprobación de una Reforma Integral de la Educación Básica, que dicho expertos califican de «caótica». La calidad de los nuevos textos «es deficiente en todos los sentidos y constituye un daño severo a la educación básica».

La reforma educativa, una de las grandes que están pendientes en el país, está inspirada en buena medida por el inmovilista y privilegiado sindicato magisterial, con millón y medio de afiliados: un verdadero poder fáctico desde los tiempos del PRI. Tanto como su líder, Elba Esther Gordillo, a quien se le atribuye una capacidad de movilización decisiva para la victoria de Calderón en las presidenciales de 2006; «dama de hierro» que ha colocado a su yerno, Fernando Gónzalez, como subsecretario de Educación Básica.

Una reforma que debería empezar por los propios docentes: tres de cada cuatro aspirantes a maestros suspendieron esta semana las pruebas de ingreso, pese a que sólo debían contestar correctamente a la mitad de las preguntas. De los casi cien mil rechazados, una tercera parte ya dan clases como profesores sustitutos o eventuales.

Pero lo que preocupa y ha hecho reaccionar a los tres principales partidos políticos del país, al unísono y en la misma dirección, es ese «recorte» en el plan de estudios que la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados calificaba como «un atentado a la cohesión e identidad nacionales».

Remiendos

El secretario (ministro) de Educación, Alonso Lujambio, salió al quite de la polémica como buenamente pudo. En entrevista radiofónica rechazó que con los cambios en los libros de texto se oculten pasajes de la historia de México, para alegar que el sistema educativo está en un régimen transitorio al que aún le faltan ajustes. Lujambió anunció que se incluirá un «cuadernillo» adicional en sexto grado sobre historia de México, en lugar de historia universal como hasta ahora.

El ministro subrayó que el capítulo de la Conquista será estudiado en profundidad en la enseñanza secundaria. Hasta el pasado ciclo escolar los niños del sexto y último curso de primaria estudiaban ese periodo y el del virreinato hasta el siglo XIX.