La canciller Angela Merkel se ha reunido con el líder de los liberales, con quien formará Gobierno antes del 9 de noviembre./ Ap
La canciller Angela Merkel se ha reunido con el líder de los liberales, con quien formará Gobierno antes del 9 de noviembre./ Ap

Merkel quiere que el nuevo Gobierno esté listo para el aniversario de la caída del Muro de Berlín

Defiende su propósito de emprender "cuanto antes" negociaciones con los liberales para responder al compromiso de "impulsar el crecimiento y la creación de empleo"

EFE |
BERLÍNActualizado:

La canciller alemana, Angela Merkel, ha puesto en marcha la formación del que será su segundo Gobierno, con el pujante Partido Liberal (FDP) como nuevo socio y el compromiso de seguir siendo "la canciller de todos" los alemanes, sin perder de vista el "equilibrio social".

Las negociaciones de coalición con su futuro socio espera Merkel sean "rápidas, pero no precipitadas" y que estén cerradas a principios de noviembre. "El 9 de noviembre, cuando se celebre el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín, me gustaría recibir con un nuevo gabinete a los muchos jefes de Estado y Gobierno europeos y otros huéspedes que acudirán" a las celebraciones", ha asegurado la canciller.

"La Unión es el partido del centro y yo soy la misma persona con uno u otro socio, la canciller de todos los alemanes", ha afirmado ante la pregunta de si en esta segunda legislatura iba a conocerse a "la otra Merkel", es decir, la supuestamente desprovista del componente social derivado del hecho de haber gobernado hasta ahora en gran coalición con el Partido Socialdemócrata (FDP). La Unión -formada por la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU)- se alzó con el 33,8% de votos -una pérdida de 1,4% respecto a 2005- y podrá formar gobierno con el FDP, gracias al fuerte ascenso liberal.

Negociaciones abiertas

Merkel ha explicado que la celeridad en las negociaciones tiene también como objetivo responder al compromiso de ambas formaciones de "impulsar el crecimiento y la creación de empleo", en un momento "económicamente complejo". La canciller cuenta para ello con la aquiescencia del líder del FDP, Guido Westerwelle, quien en una conferencia de prensa paralela a la de Merkel expresaba, casi al unísono, su propósito de emprender "cuanto antes" unas negociaciones "profundas y responsables", además de "acordes con el resultado de las elecciones".

Westerwelle ha incidido así en el peso que espera se dé al FDP en el segundo Gobierno de Merkel, quien tras el reparto paritario de ministerios que ha tenido en la gran coalición, vuelve al esquema tradicional alemán del socio mayor que se apuntala en un aliado menor -por tanto, con menos carteras-.

Ambos líderes, Merkel y Westerwelle, han desetimado hablar aún de reparto de ministerios -se parte de la base de que el líder del FDP será vicecanciller y también ministro de Exteriores- e insistieron en que lo primero a analizar son los contenidos. Hay coincidencia programática entre los futuros socios en ámbitos como la ralentización del calendario de abandono de la energía nuclear -cuestión a la que se cerró el SPD- y también en la negativa a introducir un salario mínimo interprofesional -otra reivindicación socialdemócrata ahora definitivamente derrotada.

Diferencias con los liberales

Otras cuestiones pueden perfilarse más controvertidas, como el propósito liberal de acelerar rebajas impositivas -que Merkel no quiere acometer hasta mediados de la nueva legislatura-, aliviar las cargas a las empresas y, también, eliminar la protección contra el despido en compañías de hasta 20 empleados.

Hay muchos ámbitos a delimitar -desde la sanidad pública al servicio militar obligatorio, que el FDP quiere replantear- y no hay tiempo que perder, por lo que este mismo lunes se producirá la primera reunión de tanteo entre ambos, explicó Westerwelle. Lo que para el líder del FDP es voluntad de actuar con diligencia, para Merkel es casi una inminencia, puesto que el SPD se propone a su vez pasar cuanto ante a la labor de oposición.

El actual ministro de Exteriores y vicecanciller, el derrotado aspirante Frank-Walter Steinmeier, pasará a jefe del grupo parlamentario en la oposición, lo que, como recordó medio en broma Merkel, "es tarea incompatible con la de miembro del Gobierno". "Espero que siga siendo mi vicecanciller hasta el fin de la legislatura", ha ironizado Merkel, quien ha pedido así a sus aún socios no dejarse llevar por la precipitación tras la dolorosa derrota.