El escape japonés le explota en la cara a Merkel
La canciller federal alemana, Angela Merkel, durante una rueda de prensa para hablar de los resultados finales de los comicios regionales - EFE

El escape japonés le explota en la cara a Merkel

Llegan los Verdes con un 24,2% . Los grandes derrotados fueron los miembros de la CDU y su socio liberal (FDP) en el gobierno de Berlín

BERLÍN Actualizado:

El apresurado giro antinuclear de Ángela Merkel no ha pagado a la advenediza, propinando a los gobernantes democristianos y liberales un sonoro varapalo en Stuttgart, feudo desde hace 60 años de los primeros y ahora una región más perdida para la estabilidad del gobierno federal.

Llegan los Verdes con un 24,2% y en la cresta de la ola del nuevo pánico antinuclear, en lo que parece la respuesta natural del público: para antinucleares, mejor el original que la imitadora y, si han visto flaquear a la promotora de la seguridad nuclear con las noticias de Fukushima, pensarán que probablemente haya que deshacerse de las centrales cuando antes.

El propio ex canciller Helmut Kohlhabía avisado a Merkel contra el apresuramiento, entendido como menos sincero que electoralista, al tiempo que podría desenganchar definitivamente a la primera potencia industrial de Europa, y muy dependiente en energía, de toda posiblidad de autonomía nuclear. En tal caso, el eco del giro en el mundo desarrollado sería inevitable, como lo ha sido el de la propia política ecologista en toda la OCDE, en los 30 años desde el nacimiento de los Verdes en Alemania.

«La canciller de teflón»

Conocida por sus críticos como “la canciller de teflón” más que de hierro, sin embargo la pérdida del estado federado de Baden-Württemberg es preocupantemente emblemática para una canciller que, tras un mal comienzo de su segundo mandato, se antoja demasiado voluble, indecisa y unilateral en los primeros meses de 2011, propinado sucesivas sorpresas y desplantes a sus socios europeos y atlánticos.Pobre es el consuelo de que sus rivales socialdemócratas (SPD) han cosechado aún peor en ambas regionales del domingo, en Stuttgart (Baden y Württemberg) y Maguncia (Renania y Palatinado). La diferencia no es sólo que el SPD ya esté en la oposición sino que además lleva tiempo malherido. Pero para la coalición en Berlin, la pérdida de 5,2 puntos para la CDU y 5,4 para los liberales (FDP) en su feudo, con otra pérdida de éstos de 3,8 en Maguncia y una pequeña ganancia de 2,4 de la CDU, el cuestionamiento es flagrante pues ambas regionales eran vistas como un plebiscito sobre la gran coalición de Merkel.

Baden y Württemberg no gratas a Merkel

Se podrá pensar que la canciller no tiene unas elecciones federales hasta 2013, con dos años y medio por delante, pero su acrecentada debilidad en la cámara puede ponerla a los pies de los caballos antes y sin mucho que acreditar a su favor. Podría esperar que el progresivo fortalecimiento económico funcione en la urna en su favor, pero la gratitud no se ha visto en Baden y Württemberg, que es el estado que reune a las dos regiones más prósperas de Alemania. Los liberales, con todo, se llevan la peor parte y su líder, el vicecanciller y ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, puede ver ahora sus días contados.

Descontento de Merkel por Fukushima

Las mayores manifestaciones antinucleares que ha visto Alemania, y ha visto mucho, venían presagiando el revés sufrido por la coalición en la que se anticipaba como la principal cita electoral del año. El accidente de la central atómica de Fukushima, en Japón, abonó un descontento personal con Merkel, que ya venía en aumento con los partidos de su gobierno, según los expertos demoscópicos. Esto era especialmente notable en Stuttgart, donde la construcción de una nueva, gran estación rápida europea se había convertido en asunto susceptible y carne populista.

La gestión precipitada del accidente nuclear, tanto como la dimisión del ministro de Defensa acusado de plagios, y luego el abrupto desmarcaje alemán de sus aliados en la intervención en Libia, no es lo que los alemanes esperan de sus líderes. Todo ello ha dado las alas de las clases medias al partido de los Verdes, que por primera vez seguramente gobernará al frente de una región federada; y de las más importantes. Probablemente con los socialdemócratas y posiblemente en contra de un megaproyecto ferroviario del que una concurrida parte de Europa tenía que beneficiarse.