Al menos 22 muertos en un ataque contra un edificio del gobierno en Afganistán

Cinco o seis insurgentes participaron en el atentado y algunos hicieron explotar las bombas

kabul Actualizado:

Al menos 22 personas, la mayoría civiles, murieron y 34 resultaron heridas en las últimas horas en el ataque de un comando insurgente contra un edificio gubernamental en la provincia central afgana de Parwan, cerca de Kabul. El objetivo del ataque era la oficina del gobernador regional situada en la ciudad de Charikar, capital de Parwan, donde se está registrando un enfrentamiento armado entre los integristas y las fuerzas de seguridad.

"Según nuestra información, 22 personas han muerto --16 funcionarios y seis policías--, y otras 34 han resultado heridas", dijo el director en funciones del departamento provincial de Salud, Mir Alam.

Consultado por Efe, el portavoz del Ministerio afgano del Interior, Sediq Sidiqui, cifró en entre cinco y seis los insurgentes y explicó que algunos de ellos detonaron cargas explosivas "en el patio" de la sede del gobernador de Parwan, Abdul Basir Salangi.

Otros funcionarios de la administración local citados por los medios afganos situaron el número de detonaciones en cinco, y precisaron que una de ellas tuvo lugar en un patio y otra en el interior de la sede del gobernador. Helicópteros de las fuerzas internacionales están sobrevolando la zona, según un comunicado de la OTAN recogido por la agencia afgana AIP. En declaraciones a Efe, el portavoz talibán Zabiulá Muyahid atribuyó la acción al movimiento integrista.

Asaltos corrientes en Afganistán

Los asaltos al estilo "fedayín", perpetrados por comandos de insurgentes que luchan hasta morir, son habituales en Afganistán. El último gran atentado de este tipo ocurrió a finales de junio, cuando un grupo de insurgentes atacó el emblemático hotel Intercontinental de Kabul causando la muerte de 21 personas, incluido un piloto comercial español.

A punto de cumplirse una década desde la invasión de EEUU y caída del régimen talibán, los insurgentes parecen encontrarse en un momento de fortaleza, y envalentonados por el inicio de la retirada gradual de las tropas extranjeras.

De hecho, el pasado día 6 la OTAN sufrió su mayor golpe en 10 años de guerra al morir 38 soldados estadounidenses y afganos tras estrellarse en la provincia central de Wardak por fuego enemigo un helicóptero Chinook CH-47.

A esta incertidumbre por el futuro de la seguridad en el país se unió esta semana el anuncio de que Hamid Karzai, aliado de Occidente durante estos años, no optará a un tercer mandato como presidente afgano en 2014.