Un agente especial del grupo SWAT y algunos policías durante el tiroteo en una sinagoga en Pittsburgh - Reuters

Tiroteo Estados UnidosAl menos once muertos, entre ellos un policía, tras un tiroteo en una sinagoga de Pittsburgh

El responsable de los disparos ya se ha entregado a la Policía, hay varios heridos de distinta gravedad entre ellos cuatro policías

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

En «sabbat», el sábado, día sagrado del judaísmo, el uso de tecnología está limitado para sus corrientes más ortodoxas. Sin teléfono, sin televisor ni radio, muchos judíos de Estados Unidos compartían ayer la noticia de boca a oreja, entre los bancos de las sinagogas, en las colas de las pastelerías y las carnicerías «kosher»: «Han tiroteado una ‘schul’ de Pittsburgh, han matado a varios miembros de la congregación».

El suceso ocurrió hacia las diez de la mañana (hora local) en una sinagoga de la ciudad de Pensilvania, en medio de los servicios religiosos de la congregación «Tree of Life» (Árbol de la vida). Un hombre, que ha sido identificado como Richard Bowers, entró en el templo armado con un rifle semiautomático de tipo militar y varias pistolas y la emprendió a tiros. El sospechoso también se enfrentó a la Policía, que acudió al lugar tras conocerse los primeros disparos. Al cierre de esta edición, había once fallecidos confirmados en el tiroteo y varios heridos de distinta gravedad, entre ellos cuatro policías.

«Se escuchó algo como un ruido muy fuerte en el pasillo», aseguró un miembro de la congregación que estaba en aquel momento en el templo, Stephen Weiss, al diario local «Pittsburgh Post-Gazette». Echó a correr en el edificio y escuchó el repiqueteo de un arma automática. Consiguió alcanzar el sótano del edificio, donde otra congregación estaba parapetada. El edificio donde ocurrió la matanza alberga a tres diferentes congregaciones judías: Tree of Life, Or L’Simcha -que se fusionó con la primera en 2010- y New Light. Las tres pertenecen a la vertiente conservadora del judaísmo, pero Tree of Life asegura en su web que es «también progresiva y relevante para la forma en la que vivimos hoy».

Esta congregación se fundó en 1864 y hoy sigue siendo uno de los muchos centros judíos de Squirrell Hill, el principal barrio judío de Pittsburgh. Hasta aquí se mudaron en la década de 1920 miles de inmigrantes judíos, huidos de los pogromos en el Este de Europa.

«Yo me crié en una casa enfrente de esta sinagoga», cuenta por teléfono a este periódico Neil Rosenstein, de 63 años, con un hilo de voz ahogado. «Iba los fines de semana a la escuela en hebreo y allí tuve mi ‘bar mitzvah’».

Armado hasta los dientes

Rosenstein se enteró del suceso por su hermano, que vive todavía cerca de la zona, y explica que la sensación en la comunidad alrededor de la sinagoga «es de pena profunda, va más allá de la aflicción, no lo puedo explicar con palabras».

Por los mismos pasillos que pisó en su infancia, ayer caminó un hombre armado hasta los dientes, que disparó a todo el que se puso en su camino mientras profería gritos contra el judaísmo. «¡Todos los judíos deben morir!», gritó en el momento de su detención por parte de la Policía.

La tragedia se produce en un momento de gran tensión política en EE.UU., con ataques habituales a minorías y centros religiosos y el fortalecimiento de la ‘alt-right’, movimientos de extrema derecha, de corte ultranacionalista y racista. Todo ello acompañado del ascenso al poder de Donald Trump y su retórica agresiva, que ha sido criticada desde la oposición como un caldo de cultivo de agresiones a minorías raciales o religiosas. El verano de 2017, en medio de los disturbios provocados por radicales en Charlottesville (Virginia), el presidente de EE.UU. aseguró que había «gente muy buena» entre quienes marchaban con simbología nazi y gritaban «los judíos no nos remplazarán».

El clima de amenaza llevó a la Federación Judía de Pittsburgh a contratar a un ex agente del FBI como director de Seguridad para la Comunidad Judía, que se dedicó durante el último año a dar cursos de formación sobre seguridad en escuelas hebreas, sinagogas y asociaciones.

«Hay una sensación generalizada de que los templos necesitan protección», asegura Rosenstein.

En «Tree of Life», hay protección policial en las fechas religiosas más importantes, como Yom Kippur o Rosashanah. «Pero en un día como hoy la puerta está abierta», explicó el ex presidente de la congregación, Michael Eisenberg, a la cadena de televisión CNN. En un «shabbat» como el de ayer, suele haber entre cuarenta y cincuenta personas en esa sinagoga. Eisenberg siempre defendió que hubiera más seguridad «por lo que está pasando en el país», dijo al «Post-Gazette».

Reacción de Trump

El presidente DonaldTrump lamentó ante los periodistas una tragedia «más devastadora de lo que se podía pensar» y la calificó de «crimen antisemita». «Es algo terrible lo que está ocurriendo con el discurso de odio en nuestro país y, francamente, en todo el mundo. Hay que hacer algo», añadió el presidente de Estados Unidos, que se planteaba cancelar un mitin por lo noche en Illinois.

Ante la certeza de que el suceso volverá a plantear el debate de la regulación de armas a pocos días de unas elecciones legislativas decisivas, Donald Trump defendió que la tragedia «tiene poco que ver» con el acceso a las armas y pareció echar la culpa a la sinagoga. «Si hubieran tenido protección dentro, el resultado hubiera sido mucho mejor. La situación hubiera sido muy deferente», dijo antes de defender que «habría que recurrir más a la pena de muerte» para ocasiones como la de ayer en Pittsburgh.