Mauritania deja la puerta abierta a liberar yihadistas a cambio de los dos rehenes
AFP Albert Vilalta

Mauritania deja la puerta abierta a liberar yihadistas a cambio de los dos rehenes

LUIS DE VEGA . CORRESPONSAL | RABAT
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El presidente mauritano, el general Mohamed Uld Abdel Aziz, estaría dispuesto a dejar en libertad a algunos de los reclusos yihadistas que se encuentran en la prisión central de Nuakchot si la vida de los dos rehenes españoles dependiera de ello, según una fuente próxima al Gobierno de ese país magrebí que prefiere mantener el anonimato. El presidente mauritano «todavía no se ha pronunciado públicamente» sobre un posible intercambio de rehenes por yihadistas presos, opina Isselmou Uld Mustafa, especialista en terrorismo islamista y director del diario «Tahalil». Mauritania «puede cambiar de posición».

El presidente de Malí se opuso públicamente a aceptar el canje del rehén francés por los cuatro detenidos que exigía Al Qaida y finalmente, por las presiones de Francia, aceptó. Ahora «todo depende de las presiones de España e Italia. ¿Por qué no iba a acceder Abdel Aziz?», añade Uld Mustafa.

Mauritania, presionada

Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) sigue sin emitir un comunicado en el que explícitamente reclame intercambiar a varios de sus hombres por Albert Vilalta y Roque Pascual, pero todo apunta a que la «satisfacción de las demandas» a las que se refieren en el mensaje hecho público el viernes van en esa dirección. Sí lo ha hecho para exigir la liberación del italiano Sergio Cicala, secuestrado en diciembre junto a su mujer.

Mauritania ha insistido en los últimos días por medio de su primer ministro, Moulaye Uld Mohamed Laghdaf, en que no negociará con terroristas ni entrará en el juego de cambiarlos por secuestrados.

Pero por otro lado las autoridades mauritanas se muestran agobiadas por la presión a la que Al Qaida les somete desde hace unos años con atentados, secuestros y amenazas que han llevado, como mayor logro de los terroristas, a la suspensión del Rally Dakar. Una señal de que tratan de poner cerco a esa deriva es el diálogo abierto el pasado enero en la prisión de Nuakchot con muchos de los cerca de 70 presos yihadistas. Esto podría servir, según la misma fuente que pide el anonimato, para que las autoridades allanen el camino hacia la amnistía de algunos de ellos. Lo tendrían más fácil con los que se hayan arrepentido y no tengan delitos de sangre.

España, además, ahorró críticas hacia Abdel Aziz, que se alzó con el poder en agosto de 2008 gracias a un golpe de estado contra Mohamed Sheij Abdallahi, el único presidente democráticamente elegido hasta entonces en Mauritania. Pocos días antes de ser derrocado, Abdallahi realizó un viaje oficial a España. La ausencia de críticas por parte de Madrid se consideró por los opositores a la asonada como un silencio cómplice.

Aquella actitud, opinan en Nuakchot, puede volverse ahora a favor del Gobierno de Zapatero, pues el general Abdel Aziz ganó el año pasado las elecciones que él mismo organizó como golpista. «España es ahora un país con buenas relaciones con Mauritania», apunta Uld Mustafa.

En cualquier caso, al menos por el momento, los contactos para poner fin al cautiverio de Vilalta y Pascual se llevan a cabo no tanto en Mauritania como desde Burkina Faso, de cuyo presidente, Blaise Compaoré, es consejero el interlocutor que liberó a Alicia Gámez, según fuentes próximas a las negociaciones. «Incluso cuando el secuestro había terminado, la española estaba como trastornada, como si no pudiera darse cuenta de la realidad», relata a ABC un hombre cercano a Mustafa Uld Limam Chafi, el negociador de Burkina.

Chafi continúa ahora su misión desde Uagadugú para obtener la liberación de Vilalta y Pascual, aunque prefiere no desvelar si regresará al norte de Malí, como hizo con de Gámez, en los próximos días.