Matteo Renzi presentará su dimisión formal a las 19.00 horas
Matteo Renzi presentará su dimisión formal a las 19.00 horas - Reuters

Renzi pide elecciones inmediatas o formar un gobierno de unidad

Tras presentar su dimisión, el ex «premier» choca con el presidente que quiere menos prisas y más estabilidad

ÁNGEL GÓMEZ FUENTES
CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Sobre el cielo de la política italiana se ha desencadenado una tormenta perfecta. Tras la estrepitosa derrota de Matteo Renzi en el referéndum sobre su reforma constitucional, ha llegado la hora del ajuste de cuentas entre las corrientes del Partido Democrático (PD), cuyo secretario general es Renzi, mientras cada uno de los restantes partidos intenta sacar provecho de la crisis que vive el país. El escenario político es como un reality show, un novelón cuyo desenlace nadie conoce hoy, con el riesgo de que se juegue sobre la piel de los italianos.

Mientras Renzi quiere imprimir velocidad, Mattarella busca garantizar la estabilidad del país

Capítulo destacado en la tensa y larguísima jornada de ayer fue la dimisión como primer ministro de Matteo Renzi ante el presidente de la República, Sergio Mattarella. Son los dos grandes protagonistas que deben afrontar la tormenta, en cuyo horizonte se perciben posibilidades de conflicto, porque ya han existido diferencias entre ellos sobre cómo resolver la crisis. Sergio Mattarella (75 años) y Matteo Renzi (41) representan dos generaciones y dos culturas diferentes. Renzi quiso a Mattarella en el Quirinal y el anciano presidente lo ha apoyado en su aventura política hasta ahora. Pero en estos momentos ambos divergen: Renzi quiere imprimir velocidad, aunque sea arriesgando, como siempre ha hecho. El presidente juega su carta institucional a favor de garantizar la estabilidad del país y lo hace con la prudencia que le da su larga experiencia de hombre de estado.

Subida en la Bolsa

Renzi quiso hacer las maletas y marcharse de inmediato de Palacio Chigi, pero Mattarela le impuso que siguiera en el cargo hasta que el Senado aprobara la ley de presupuestos, un paso importante para enviar un mensaje de estabilidad a los mercados y a Europa. Ayer, la Cámara Alta aprobó la ley con 173 votos a favor y 108 contrarios. Una medida que fue celebrada por la Bolsa de Milán con una subida del 2,1%. La aprobación de la ley permitía la dimisión de Renzi, que él mismo anunció en las redes sociales acompañada de dos propuestas: votar poco después del 24 de enero, fecha en que el Constitucional se pronunciará sobre la ley electoral, o un gobierno de unidad.

El jefe del Estado comienza hoy las consultas con los partidos para la formación de Gobierno. Y por más prisas que tenga Renzi para marcharse, Mattarella le ha pedido que siga en el cargo de forma interina para garantizar la estabilidad.

Como alternativa a celebrar elecciones de inmediato, Renzi propone acabar la legislatura (2018) con un gobierno de unidad

Como alternativa a celebrar elecciones de inmediato, Renzi propone acabar la legislatura (2018) con un gobierno de unidad: «Si los grupos parlamentarios se deciden por seguir adelante con la legislatura, tendrán que manifestar su disponibilidad a apoyar un nuevo gobierno que afronte la elaboración de la ley electoral y, sobre todo, un 2017 muy importante a nivel internacional». En definitiva, el primer ministro saliente ha pretendido dejar claro que el mantenimiento del Ejecutivo sería una responsabilidad compartida.

Sin réplica

Renzi adelantó estos argumentos en la reunión que mantuvo con la dirección del Partido Democrático. Se presentó no como primer ministro, sino como secretario del partido, sin corbata y sin la conmoción de su discurso del domingo tras la derrota del referéndum. No hubo réplica a la intervención de Renzi, porque el clima en el partido es incandescente, palpable. El ajuste de cuentas se pospone: «Cada quien tendrá que asumir su responsabilidad», advirtió Matteo Renzi. Ha aprovechado para lanzar un dardo a la corriente izquierdista del PD que festejó su derrota en el referéndum: «Alguno lo ha celebrado sin poder reprimirse y de forma poco elegante», dijo en clara referencia a los exsecretarios Massimo D’ Alema y Pier Luigi Bersani.

Tras la reunión con el partido, Matteo Renzi presentó formalmente su dimisión en el Quirinal y mantuvo una conversación con el presidente de la República. Sus posiciones no coinciden. Mattarella no quiere elecciones inmediatas, aunque reconoce que no será posible llegar hasta el final de la legislatura. Mattarella y Renzi concuerdan en que el Partido Democrático, que tiene la mayoría en el Parlamento, debe jugar un papel fundamental en la formación del Gobierno. Pero Renzi no quiere que en un periodo de transición sea el gobierno del PD el que se lleve todas las críticas de los grupos de oposición hasta ser achicharrado antes de las elecciones. Además, los populistas de Grillo y el ultra Matteo Salvini (Liga Norte) presionan para que haya elecciones sin dilación. «Si no es así, saldremos a la calle», amenaza Salvini.

Frente a estas prisas por inmediatas elecciones de los populistas, que desean beneficiarse del viento que ha soplado en el referéndum contra Renzi y su Gobierno, el presidente desea que se forme un gobierno institucional y se tome el tiempo necesario para actuar en tres campos: mantener una buena relación con Europa, garantías sobre las cuentas públicas y capacidad de resolver la crisis bancaria, que entra en una fase decisiva.