AFP

Más de 650 personas han muerto en Europa víctimas del terrorismo entre los años 2000 y 2016

España es el país más golpeado por los atentados, con 253 asesinatos; seguido por Francia, con 250, y Reino Unido, con 74 víctimas

MADRIDActualizado:

«Piensa como yo, calla o muere». Ese es el lema que alimenta los fanatismos y el terrorismo, ya sea este local (nacionalista) o trasnacional (yihadismo). Y el que ha provocado que con la llegada del siglo XXI, el siglo de la globalización en el que se difuminan las fronteras físicas y cibernéticas, que el mundo se vea golpeado de manera insiste por ataques irracionales y muy sagrientos, dejando a las víctimas y sus familias huérfanas del apoyo de los gobiernos ante una falta de legislación específica (solo la tienen España, Francia e Italia).

Ayer se presentó en el Instituto Atlántico de Gobierno, en Madrid, el «Libro blanco y negro del terrorismo en Europa», promovido por la eurodiputada de UPyD-ALDE, Maite Pagazaurtundua. Un exhaustivo trabajo, «la base de datos más completa que creo que existe», apuntó la eurodiputada, que pretende ser la primera fotografía integral de la victimización de los ciudadanos europeos, dentro o fuera de Europa. El informe se refiere al número total de personas asesinadas tanto en suelo de la UE, como fuera, entre 2000 y 2016: arrojando el drástico número de 1.687 víctimas mortales, de las que 1.573 eran europeas (a las que habría que sumar otras siete de las que se desconoce su nacionalidad).

Base de datos y análisis

«El estudio analiza diferentes puntos de vista del fenómeno del terrorismo en la Unión Europea (UE) o con víctimas de la UE fuera de Europa, en este siglo de globalización», indicó Pagazaurtundua durante la presentación a los medios. Realizado a lo largo de un año, «es una gran radiografía, una gran base de datos» que ha buscado responder a los aspectos cuantitativos (libro negro) y también cualitativos (libro blanco). En esta última parte, se incluye el análisis de varios expertos, como Fernando Reinares, el general Miguel Ángel Ballesteros, Rogelio Alonso o el especialista en el uso de las redes sociales por parte de los yihadistas, Javier Lesaca; así como personas que han aprendido a través de la experiencia directa, como el alcalde de la ciudad belga de Malinas, Bart Sommers, que se ha convertido en un referente por su política de prevención ante la radicalización, o Dounia Bouzar, que ha promovido la apertura de centros de desradicalización en varias localidades francesas.

El director de la fundación «Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo», Florencio Domínguez, que actúo de padrino de la presentación del documento, lo definió como un «trabajo sólido y solvente que permite desarrollar nuevas investigaciones sobre terrorismo», al mismo tiempo que permite ofrecer «una perspectiva real del fenómeno terrorista». Asimismo subrayó la necesidad de este tipo de informes, que permiten estudiar el terrorismo «con la cabeza fría que nos dan los datos», frente a las emociones que procuran «los grandes titulares sobre el último atentado».

75 ataques ordenados o inspirados en Daesh

Según el libro negro, entre los años 2000 y 2016 han muerto un total de 658 personas en suelo europeo (en 12 países), el 82,8% de ellos por atentados yihadistas y el 13,8%, por terrorismo local. España es el país que más número de víctimas ha sufrido (253) en Europa, debido a la última campaña de ETA (58 víctimas), abriendo el milenio, y a los atentados del 11 de marzo de 2004, que se cobraron la vida de 191 personas (es el atentado con más víctimas en suelo europeo). A nuestro país le siguen, Francia (250) y Reino Unido (74), que sufrieron atentados de Daesh y Al Qaida, respectivamente. Tan solo cuatro países europeos no han sufrido ningún atentado terroristas dentro de sus fronteras durante este periodo: Austria, Luxemburgo, Malta y Eslovenía.

Mientras el terrorismo local es analizado como un fenómeno que ha dado sus últimos coletazos en nuestro país o en Irlanda del Norte en este milenio, el yihadismo ha crecido generando una gran onda expansiva de terror, dentro y fuera de Europa. El estudio contabiliza un total de 1.029 europeos asesinados fuera de la UE, en 22 países del mundo (632 de ellos en Afganistán). Personas que realizaban trabajos humanitarios, seguridad, misiones de paz, turistas, empresarios o trabajadores expatriados.

El estudio también incluye datos poco conocidos, como el número de atentados ordenados por el yihadismo o inspirados en él que han tenido lugar fuera de su «califato», que abarca territorio de Irak y de Siria. La cifra se eleva a 75 ataques en un total de 20 países de todo el mundo.

Ausencia de legislación europea

El objetivo que persigue este estudio, que una vez sea traducido al inglés será enviado al Parlamento Europeo, es «contribuir a extender la concienciación sobre los efectos del terrorismo y sobre las víctimas», defiende Pagazaurtundua. Es por eso que dicho volumen va acompañado de un libro gris, cuyo contenido es una comparativa sobre los estatutos jurídicos de las víctimas del terrorismo en Europa. Un trabajo que hace hincapié en que tan solo tres países disfrutan de dicha legislación -España, Francia e Italia-. Países que han sufrido más de cerca el terror. «Existe un déficit claro, relacionado con la experiencia empírica», señala Pagazaurtundua. La trasnacionalidad de los atentados es otro de los factores que afecta a la hora de atender a los víctimas, por falta de protocolos. «No todos las víctimas del terrorismo tienen los mismo derechos en Europa. Esta es la razón de este estudio», sentencia la eurodiputada.

Irene Muñoz, responsable del libro gris, corrobora tras realizar esta comparativa de legislaciones europeas respecto al terrorismo la existencia de una recepción desigual de la situación de necesidad de tener una legislación, y la falta de identificación de dicha necesidad; detecta asimismo «nula experiencia a la hora de afrontar este tipo de delitos», cuando toda la sociedad europea corre el riesgo de ser victimizada ante grupos terroristas como Daesh. El bajo nivel de concienciación es otra de las consecuencias, lo que dificulta la labor de prevención. Todo ello lleva a que se legisle a golpe de experiencia, esto es a posteriori, tras sufrir un gran atentado.

Con nombre y apellido

Si bien el libro negro pretende una fría fuente datos, y el blanco, un análisis, Maite Pagazaurtundua no ha querido dejar al margen de estos estudios que en ellos se habla de víctimas, de personas. Ha querido humanizar y aportar un punto emotivo a este exhaustivo estudio con la inclusión de todos los víctimas, con nombre y apellidos. «A excepción de las alemanas», pues su país ha querido mantener su privacidad.