Soldados de la Guardia Nacional dispersan a los manifestantes con gases lacrimógenos en el segundo día de paro en Caracas. EPA

Una «marea negra» y una marea humana se unen en la «huelga activa» contra Hugo Chávez

CARACAS. MANUEL M. CASCANTE, ENVIADO ESPECIAL
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El segundo día del paro cívico contra el presidente venezolano Hugo Chávez no se limitó a la huelga laboral, que fue menos secundada que durante la víspera. La oposición llamó a la ciudadanía a echarse a las calles, y desde temprana hora de la mañana cientos de personas se congregaron frente a la sede central de Petróleos de Venezuela (PDVSA), en la plaza de Chuao. La «marea negra» que supone para Chávez la participación masiva del sector petrolero se vislumbra como el punto clave para el éxito de la protesta.

La mayor parte de los reunidos eran los propios empleados de la compañía, que recriminaban el asalto, durante la madrugada, de la residencia del gerente de Planificación de la empresa estatal, Juan Fernández. Pasado el mediodía, una unidad de intervención de la Guardia Nacional disolvía, con material antidisturbios, esta concentración humana.

«Zonas de seguridad»

El general Jesús Villegas, que dirigió la carga contra manifestantes y periodistas, alegó que la protesta no disponía de permiso y se realizaba en una de las «zonas de seguridad» decretadas por el Ejecutivo. El uniformado dijo desconocer la existencia del permiso mostrado por el alcalde del municipio de Chacao, Leopoldo López, así como el fallo judicial que prohibía la presencia militar en las calles.

Por la tarde, algunos centenares de personas que no se intimidaron ante la represión armada se concentraban en diferentes puntos de Caracas, incluida la base aérea de La Carlota, intentando estrangular las principales arterias a la ciudad. Las fuerzas armadas utilizaron, de nuevo, gases lacrimógenos, porras, sables y perdigones para disgregar a los manifestantes.

El diputado de Causa R, Andrés Velásquez, junto a los dirigentes de la sindical Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y de Fedecámaras (patronal), anunció que el paro cívico nacional continuaría, al tiempo que se intensificarán las acciones en las calles de todo el país. Según la oposición, la huelga dejaba de ser pasiva para convertirse en activa. «Todo el pueblo a las calles», exhortó Velásquez. El parlamentario añadió que la decisión fue adoptada por la insistencia del gobierno en perseguir a los dirigentes sindicales y ante su negativa a una salida democrática al conflicto.

«Como el Gobierno continúa sus actividades de represión y de intimidación a la población, atacando a dirigentes sindicales, queremos hacer responsable de la convocatoria a la colectividad, a que el paro sea activo. El pueblo a la calle. Le dijimos al Gobierno que no provocara, que queríamos un paro de calles vacías, pero ha seguido arremetiendo», recalcó el portavoz de la Coordinadora Democrática.

La CTV admitió que la paralización fue menos acatada ayer que un día antes. En Caracas, el transporte público operó casi con normalidad y un mayor número de comercios abrió sus puertas. El Gobierno prorrogó el «megamercado popular», organizado en la céntrica avenida Bolívar.

Tras el segundo día de huelga, Hugo Chávez decidió ayer dar la cara y opinar sobre el acoso al que le somete la oposición. El presidente venezolano tildó éste de «desestabilizador» el «paro activo» y anunció que continuarán los controles militares para evitar «una escalada de violencia».

El mandatario reiteró que las manifestaciones convocadas por la oposición en medio del paro «contiene una carta oculta, un puñal golpista por debajo de la espalda. Lamentablemente, estos grupos de oposición están empeñados en paralizar el  país, pero fracasaron desde ayer -por el lunes- y fracasarán. Al país no lo van a embochinchar -anarquizar-, al país no lo van a  desestabilizar», proclamó Chávez en respuesta a los sindicatos, empresarios y  partidos de oposición convocantes del paro.

El control del petróleo

En cualquier caso, la clave del éxito de la huelga se encuentra en la industria petrolera, que está paralizada en algunas áreas de Caracas y en el estado de Zulia. El Gobierno reiteró que el suministro de gasolina a las principales capitales está garantizado. El presidente de PDVSA, antiguo ministro de Energía y Secretario General de la OPEP,

Alí Rodríguez, admitía que, «más que un paro cívico, éste es un paro petrolero. Este caso es atípico -dijo-, pues no conozco ninguna otra petrolera nacional del planeta que paralice sus actividades, mucho menos para derrocar a un Gobierno o ejercer presión sobre él.»

El ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez, aseguró que las reservas de este holding público pueden abastecer la demanda durante diez días. El sindicato avanzó que el sector estaba paralizado en un noventa y uno por ciento, frente al ochenta y dos del día anterior. El impacto fue inmediato, con una subida, el lunes, de treinta y cinco centavos de dólar en los precios internacionales del barril de Brent.