Manuel Filiberto de Saboya afirma no haber recibido inculpación alguna de la justicia

Manuel Filiberto, hijo del príncipe Víctor Manuel de Saboya, considera que "la prensa ha linchado" a su padre, encarcelado en una prisión de Italia por su supuesta implicación en un caso de corrupción

Ginebra. Efe
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Manuel Filiberto, hijo del príncipe Víctor Manuel de Saboya, considera que "la prensa ha linchado" a su padre, encarcelado en una prisión de Italia por su supuesta implicación en un caso de corrupción y explotación sexual en el vecino país, señala hoy la prensa suiza. "Este asunto destruye los últimos años de la vida de mi padre. Yo tengo 35 años y puedo recuperarme, pero alguien que ha sido linchado por la prensa durante semanas está acabado", declaró el hijo del príncipe italiano al diario "La Tribune de Geneve". Manuel Filiberto, casado con la actriz francesa Clotilde Courau, reside en Ginebra, una ciudad en la que sus padres -que fijaron el domicilio en la rica localidad alpina de Gstaad por una cuestión fiscal- pasan buena parte de su tiempo. El nieto del último rey de Italia indicó también que su padre, desde la prisión italiana de Potenza, les telefoneó el pasado martes para decirle a él y su esposa, Marina Doria, que se encontraba bien y pedirles que no se desplacen hasta allí para visitarle "para que no se vean sometidos al estrés y a la tormenta mediática". "Mi padre estaba muy cansado después de cinco horas de interrogatorios. Sus abogados le han aconsejado que, por ahora, no diga nada, aunque él ha querido explicarse", señala Manuel Filiberto, que negó las acusaciones de que habría estado involucrado en un caso de piratería por internet. En sus declaraciones a "La Tribune" explica que "no he recibido convocatoria alguna (de la justicia) ni inculpación alguna. Eso se refiere a un sitio (de internet) italiano que difamaba a los Saboya. Hace algún tiempo pedí a la Policía italiana que interviniera esa página. Esas acusaciones son infundadas e inexistentes". Asimismo dijo esperar que su padre sea liberado con rapidez y consideró que "tras 60 años de exilio, mi padre volvió a Italia por ingenuidad, gentileza y bondad". No obstante, Manuel Filiberto de Saboya reconoce en sus declaraciones al diario ginebrino que su padre, "no separó entre las personas sinceras y quienes intentaban aprovecharse de su notoriedad. Para mí, ha sido utilizado". "Sé que mi padre no tiene nada que ver con esta historia", declaró el joven príncipe, que se dice "escandalizado" porque la prensa italiana publicó el contenido de las escuchas telefónicas realizadas por la policía. Respecto a las declaraciones hechas por una de sus tías, hermana de Víctor Manuel de Saboya, sobre la Orden Mauriziani, una organización caritativa ginebrina presidida por padre e hijo, Manuel Filiberto señaló que "mejor hubiera hecho en callarse. En estos momentos necesitamos el apoyo de la familia". El diario ginebrino recoge también las declaraciones de María Gabriela de Saboya, hermana de Víctor Manuel, que al saber de su detención en Italia, señaló que "era una vergþenza. Desde ahora en adelante, para mí ya no es el pretendiente del trono de Italia, sino simplemente el señor Saboya". La hija del último rey de Italia criticó también a su cuñada, Marina Doria, y opinó que su hermano era "víctima de una mujer que solo piensa en el dinero. Procedente de una familia de empresarios arruinada, nunca tiene suficiente". Otra de las hermanas de Víctor Manuel, María Beatriz de Saboya, es también mencionada por el diario ginebrino en unas declaraciones en las que considera al detenido como "un bobo, un chico superficial, un débil con tendencia a la bebida". "Es fácil engañarle. Desde hace algún tiempo frecuentaba a un grupo de depravados ávidos de dinero. Esos golfos sin espiritualidad se han infiltrado en las órdenes de los santos Mauricio y Lázaro. La asociación se convirtió en una máquina de hacer dinero que vendía chismes", señaló María Beatriz, según recoge el periódico.