El presidente italiano, Sergio Mattarella
El presidente italiano, Sergio Mattarella - EFE

Manual italiano de supervivencia

Italia se enfrenta a una crisis institucional inédita por falta de gobierno. Los mercados se resienten ante la inestabilidad

CORRESPONSAL EN ROMAActualizado:

Ante una crisis política cuya gravedad no tiene precedentes, el jefe del Estado, Sergio Mattarella, tiene previsto anunciar este miércoles o este jueves el nombre de la persona, probablemente una mujer, que presidirá el «gobierno neutral» que se sometería a la confianza del Parlamento italiano. Sería un gobierno europeísta, con bastantes mujeres y, sobre todo, con competencias económicas. Solo un milagro podría evitar este paso de Mattarella. Es decir, se debería llegar a un acuerdo de última hora para la formación de un gobierno entre los dos partidos populistas que cuentan con la mayoría parlamentaria, el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte. Esperando en esa posibilidad que hoy parece remota, Sergio Matterella podría retrasar algún día el encargo de primer ministro.

Desafío a Mattarella

Hasta ahora estos dos partidos han mantenido su desafío a Mattarella. Sin ningún respeto institucional hacia el presidente de la República, al que corresponde disolver el Parlamento y fijar la fecha electoral, Luigi Di Maio, líder del M5E, y Matteo Salvini, secretario político de la Liga, anunciaron el lunes que las elecciones deben ser en julio. Ni siquiera esperaron a conocer el discurso del presidente Mattarella en el que propuso un «gobierno neutral» o de «servicio». Ahora reiteran que se opondrán a ese ejecutivo. Incluso uno de los líderes del M5E, Alessandro Di Battista, grita que «quien vote al gobierno de Mattarella es un traidor de la patria». Así, pues, M5E y Liga Norte están ya en marcha hacia las urnas. Los dos partidos populistas consideran que ese voto será la segunda vuelta tras las elecciones del 4 de marzo.

Los mercados, preocupados

No gusta a los mercados el retorno de Italia a las urnas, con la posibilidad de acabar una legislatura que ni siquiera ha nacido. La Bolsa de Milán fue ayer la peor de Europa, perdiendo 1,64%, por el clima de incertidumbre en Italia. El creciente nerviosismo sobre la estabilidad política y financiera del país, con una pesada deuda pública (el 132 % del PIB) ha desatado ventas en los títulos de Estado.

Al comprobar que los mercados suspenden la estrategia política de los populistas, el líder ultraderechista Salvini evocó el complot de Europa, escribiendo en Facebook: «Espero que desde el Quirinal (sede de la presidencia de la República) o desde Bruselas, desde Berlín o París, alguien no se haga ideas extrañas haciendo llamadas telefónicas extrañas...».

Un gobierno técnico

Sergio Mattarella al hacer su propuesta de un «gobierno neutral» se ha preocupado de no pronunciar en ningún momento la palabra técnico. Lo definió como un ejecutivo «de servicio». La simple evocación de un gobierno guiado por tecnócratas hace pensar a los italianos en el Ejecutivo de Mario Monti en el 2011, que perdió enseguida el consenso.

Por eso Mattarella propone un gobierno de garantía, con duración limitada -siete meses, hasta diciembre-, con solo una docena de ministros para que sea ágil y con pocas cosas a realizar, pero importantes: aprobar los presupuestos del Estado, mantener en equilibrio las cuentas públicas, parar el aumento del IVA, evitar la especulación en los mercados internacionales -un temor al que hizo referencia Mattarella- y asegurar la presencia de Italia en las cumbres internacionales, en particular la de Bruselas en junio que se considera crucial para la Unión Europea.

Crisis institucional

De todas formas, ese nuevo ejecutivo podría tener las semanas contadas. Matteo Salvini afirma que «el gobierno neutral es una tomadura de pelo», mientras Luigi di Maio rechaza un ejecutivo «neutro» porque «sería la réplica de un nuevo caso Monti».

Así las cosas, el «gobierno de servicio» parece que no tendrá ninguna posibilidad de tener la confianza del Parlamento. En ese caso, los riesgos para Italia son evidentes. Di Maio y Salvini -«dos incompetentes e ignorantes, según la excomisaria europea Emma Bonino- creen que ganarán más votos en las nuevas elecciones, pero el profesor de Ciencias Políticas, Roberto D’Alimonte advierte que el resultado será parecido al 4 de marzo: «Nuevos comicios nos situarán de nuevo en un callejón sin salida». Se abriría entonces en Italia una crisis institucional, de sistema político, llena de inestabilidad.