Angela Merkel y Emmanuel Macron en Marsella
Angela Merkel y Emmanuel Macron en Marsella - EFE

Macron y Merkel buscan una alianza sobre inmigración

Se reúnen en Marsella para trazar un plan de cara al próximo Consejo Europeo

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Cogidos ambos en una peligrosa «pinza», Emmanuel Macron y Angela Merkel celebraron la tarde del viernes una reunión de trabajo, en Marsella, consagrada a intentar armonizar posiciones sobre inmigración, insistiendo en que Francia y Alemania trabajarán «juntas» para «preparar el futuro común en Europa».

El presidente francés recibió a la canciller alemana en el Palacio del Faro, una residencia oficial, emblemática, que tenía por «misión» escenificar una «vocación» de apertura y diálogo hacia el Mediterráneo.

Intentando formar una coalición de países europeos abiertos a una «inmigración controlada» Macron insistió en que la «inmigración es una oportunidad para Europa». El presidente francés ha realizado durante las últimas semanas una gira de países potencialmente aliados (de España a Luxemburgo), esperando poder hacer frente «juntos» a los países hostiles a la inmigración, comenzando por Italia, Hungría y buena parte de Europa del Este.

Acosada en Alemania y su propio gobierno por personalidades y fuerzas políticas reservadas, hostiles y agresivamente hostiles a la inmigración, la canciller alemana comenzó por intentar servir de «puente», comentando: «Europa debe encontrar posiciones comunes, en todos los terrenos».

Macron intentó conseguir de Merkel su posible apoyo, directo o indirecto, cuando Europa, la UE, vuelva a abordar de manera frontal el problema de la inmigración, en el Consejo europeo del próximo día 20. «Soy muy optimista. Creo que Europa será capaz de encontrar una solución a nuestros problemas comunes», declaró Merkel, intentando olvidar los enfrentamientos de inmenso calado que oponen los adversarios frontales de la inmigración y los partidarios de una inmigración «controlada».

A juicio de Macron, varios de los gobiernos hostiles a la inmigración, comenzando por la Hungría de Viktor Orban, defienden un modelo político «iliberal», incompatible con las tradiciones liberales europeas. Orban deberán defender sus posiciones ante el Parlamento Europeo, el próximo día 11, acusado de violar el Estado de derecho en Hungría.

En Marsella, Angela Merkel confirmó a Macron sus posiciones de principio, sensibles a una visión «humanista» de las cuestiones migratorias, sin poder olvidar, ambos, que en el gobierno alemán y en el seno del Partido Popular Europeo (PPE, primera fuerza política en el PE), existen corrientes muy poderosas sensibles a los argumentos de Orban y Matteo Salvini.

Horst Seehofer, ministro del interior alemán, sostiene con Merkel un duro enfrentamiento, apenas subterráneo, y declaró días pasados: «La inmigración es la madre de todos los problemas, hoy, en Europa».

En el terreno personal, el encuentro Macron - Merkel de Marsella, la tarde del viernes, volvió a subrayar la «complicidad» y el «techo» de la posible coordinación de posiciones ante la crisis de la inmigración. El presidente francés ha iniciado la campaña de las próximas elecciones europeas, presentándose como el «líder» de una Europa favorable a la inmigración controlada. La canciller alemana está cogida en la «pinza» de su solidaridad personal con la Francia de Macron y la solidaridad de sus aliados gubernamentales con la Europa de la pareja Orban - Salvini.